Doce exagentes del FBI presentaron este lunes una demanda federal en Estados Unidos para recuperar sus puestos, argumentando que fueron despedidos en septiembre de 2025 por arrodillarse durante una protesta racial en Washington D.C., ocurrida el 4 de junio de 2020. Señalan que el gesto fue una táctica de desescalamiento, no una postura política, y acusan al actual director del Buró, Kash Patel, de actuar motivado por percepciones políticas.
¿Qué ocurrió durante la protesta de 2020?
Las protestas por justicia racial se intensificaron en Washington tras la muerte de George Floyd en Minneapolis. Ese 4 de junio, un grupo de 22 agentes del FBI fue desplegado para reforzar la seguridad en el centro de la ciudad.
De acuerdo con la demanda, los agentes no recibieron equipo adecuado ni capacitación en control de multitudes. Durante la operación, un grupo de manifestantes los reconoció como personal federal y comenzó a exigirles que “tomaran una rodilla”, gesto que para entonces se había convertido en símbolo de solidaridad hacia Floyd y en una petición recurrente en las movilizaciones.
Los exagentes sostienen que la situación se volvió tensa y que su decisión de arrodillarse respondió únicamente a la necesidad de evitar un enfrentamiento.
¿Por qué los agentes se arrodillaron?
Una táctica para evitar violencia
Los primeros agentes que quedaron frente a la multitud decidieron arrodillarse para desactivar la confrontación. Al ver que el gesto reducía la tensión, otros agentes replicaron la acción.
En la demanda se afirma que el gesto “salvó vidas ese día” y evito un escenario crítico. Los abogados compararon el riesgo potencial con episodios históricos de violencia pública.
Sin motivación política
Los exagentes recalcan que su acción fue estrictamente operativa:
“Cada agente se arrodilló por razones apolíticas para desactivar una situación volátil, no como un acto político”.
También sostienen que, al carecer de equipo de contención, arrodillarse fue la única alternativa viable frente al uso potencial de fuerza letal.
Las investigaciones internas y su despido en 2025
Revisión inicial exoneró a los agentes
Tras la difusión de las fotografías en 2020, el FBI abrió una investigación interna. Según la demanda:
- El entonces subdirector concluyó que no existió motivación política.
- El inspector general del Departamento de Justicia coincidió y externó preocupación por la falta de preparación con la que los agentes fueron desplegados.
Con esas conclusiones, el caso quedó cerrado.
Cambio de administración y reapertura del caso
La situación cambió en febrero de 2025, cuando Kash Patel asumió la dirección del FBI. Los exagentes aseguran que Patel reabrió la investigación e inició un proceso que culminó en sus destituciones en septiembre.
En las cartas de despido, se les acusó de:
“Conducta no profesional y falta de imparcialidad en el desempeño de funciones, llevando a la politización del gobierno”.
Los exagentes sostienen que estas razones son una forma de represalia interna.
Una presunta “purga política” dentro del FBI
La demanda afirma que sus despidos forman parte de una serie más amplia de remociones que habrían ocurrido tras la llegada de Patel, afectando a agentes que participaron en investigaciones relacionadas con el presidente Donald Trump o sus aliados.
La información coincide con reportes publicados por AP, donde también se mencionan casos de empleados separados de su cargo por motivos no operativos, como portar una bandera LGBTQ+ en su área de trabajo.
Según los demandantes, este conjunto de acciones muestra un patrón político dentro de la agencia.
¿Qué buscan los exagentes con la demanda?
Los 12 demandantes solicitan:
- Reinstalación inmediata.
- Pago retroactivo.
- Indemnización por daños.
- Eliminación de registros de despido.
- Una declaración judicial que determine la inconstitucionalidad del proceso.
Hasta el momento, el FBI declinó hacer comentarios sobre el litigio.
Debate abierto: ¿acto político o táctica operativa?
Los exagentes insisten en que su decisión de arrodillarse no tuvo relación con el movimiento Black Lives Matter ni con posturas ideológicas. Argumentan que actuaron para prevenir un enfrentamiento que, según su versión, pudo escalar a niveles peligrosos.
La demanda coloca nuevamente bajo debate el papel de las fuerzas federales durante protestas sociales, las líneas entre operación táctica y postura política, y el uso de facultades administrativas como instrumento disciplinario o político.
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