Lo más sencillo es pensar en un futuro promisorio; lo complicado es prepararse para contextos desafiantes. La información al alcance es suficiente para prever que el tránsito de la incertidumbre a la adversidad no es improbable y, aunque los economistas no están de acuerdo sobre qué puede suceder, hay signos preocupantes y un entorno desfavorable. Los datos de inversión y de crecimiento no dan para el optimismo.
En política también la situación es incierta y potencialmente crítica. El cambio en el Poder Judicial está resultando más complejo de lo que se estimaba. No es un asunto de quien preside o integra la Corte, tampoco cómo llegaron, el punto medular es si estaban preparados para asumir una responsabilidad de tal magnitud. Algunos sí, otros requerirán tiempo y muchos, no se sabe cuántos, simplemente no tienen remedio.
Lo más sencillo es pensar en un futuro promisorio; lo complicado es prepararse para contextos desafiantes. La información al alcance es suficiente para prever que el tránsito de la incertidumbre a la adversidad no es improbable y, aunque los economistas no están de acuerdo sobre qué puede suceder, hay signos preocupantes y un entorno desfavorable. Los datos de inversión y de crecimiento no dan para el optimismo.
En política también la situación es incierta y potencialmente crítica. El cambio en el Poder Judicial está resultando más complejo de lo que se estimaba. No es un asunto de quien preside o integra la Corte, tampoco cómo llegaron, el punto medular es si estaban preparados para asumir una responsabilidad de tal magnitud. Algunos sí, otros requerirán tiempo y muchos, no se sabe cuántos, simplemente no tienen remedio.
