EQUILIBRANDO LA FUERZA

Cristian Trejo
304 vistas

Dentro de este agitado y convulsivo mundo, se disipa la visión y se suele perder la objetividad del camino que previamente se ha considerado a trazar, al llevar una carga con un peso mayor al que se puede soportar, tiende a cansar, ¿que tan grande es la realidad que puede soportar el individuo, cuando esta cansado o con desanimo?, se observa una sociedad que en su mayoría tiende al hartazgo, posiblemente por una monotonía y ciclo de vida donde suele estar mecanizada.

La generación de un pensamiento pesimista combinado con esa sensación de desaliento, trae consigo como resultado la fatiga, que no es mas que la manifestación de un cansancio prolongado, lo que disminuye en la capacidad del individuo para afrontar los desafíos y estar dentro de una toma de decisiones mas efectiva. De alguna manera Arquímedes de Siracusa (A Short Account of the History of Mathematics), se hace presente y trataremos hace una referencia de su presencia, a través de su concepción de la Ley de la Palanca.

Si hacemos alusión que la vida puede tener esa tonica circular, emblasamada con esa bella parábola, con esa curva elegante que sube y baja, asemajando las olas de mar. Puede parece que al principio, todo puede ser suave y sencillo, pero dentro del camino puede estar lleno de desafíos, la palanca (de Arquímedes) esa herramienta simple pero poderosa suele ser de gran ayuda a mover el mundo, con solo un pequeño esfuezo ¿cuál mundo?, nuestro mundo; La palanca en su sentido metafórico, es todo aquello que nos da apoyo cuando necesitamos mover tanto objetos como resolver conjeturas; El fulcro, punto de apoyo de la palanca, puede asemejar la resilencia. El centro donde podemos equilibrar el cuerpo emocional, cuando suele manifestarse ese sentimiento y agotamiento, nos invita a observar el “punto de equilibrio”, para despúes hacer palanca con nuestra fuerza interna superando lo que esta pasando alrededor.

Si bien en la vida, los desafíos surgen en esos puntos altos de la parábola, donde la gravedad parece estar a nuestro favor, pero la pendiente se vuelve más empinada, aquí la palanca se vuelve esencial; No siempre lo que nos permite avanzar es la aplicación de la fuerza bruta, sino saber donde colocar el fulcro, para poder tener una perspectiva de ¿donde se requiere un ajuste? o ¿qué energía se puede emplear? y ¿comó se puede distribuir de una manera más inteligente esa fuerza?…

Pero cuando se logra llegar a la cima en la párabola, el individo comienza su descenso. Esta es la parte en la cual despúes de enfrentar las dificultades, se tiene la sensación de haber superado lo más dificíl, pero no podemos tomarlo tan literal, el descenso no es simplemente un descanso sin más. Puede ser el momento propicio para reflexionar sobre el esfuerzo realizado y sobre como se ha utilizado la palanca en momentos de tensión. El alivio no viene, por el cansacio resuelto, sino bajo el entendimiento de lo qué nos ha fortalecido en el camino. Recordar que Arquímedes decía que con una buena palanca y un punto de apoyo, podía mover el mundo, la pregunta aquí sale a la luz, ¿qué mundo estas moviendo?, y ¿la palanca que estas usando es la adecuada?, ¿cómo usamos nuestras palancas internas para salir adelante?…. 

También te puede interesar