Así, como la guía que en su momento tuvo Dante a través de Virgilio, y le dice, “Yo soy tu guía. Te mostraré los reinos del más allá: el Infierno, el Purgatorio. Más allá de mí, otra guía te tomará”, (Dante Alighieri, Infierno), y lo impusla por su fe en Beatriz, ascender a los nueve círculos para encontrar el Empíreo…, tomamos este pequeño intervalo para realizar una introducción en esta nueva locución donde vamos a tratar de hacer una reflexión en el presente. En la hora sin nombre, cuando la Luna hace su mejor aparición la pregunta del peregrino nocturno hace acto de su presencia, para decir ¿estoy dormido, o he despertado por fin?, recordar que el sueño no es fuga, sino espejo. La realidad no es muro, sino eco. Caminamos en ambos, y en ninguno. (Carl Gustav Jung). Entonces el sueño se vuelve parte de un ritual donde el alma ensaya su libertad, y la vigilia es el altar donde esa libertad puede encarnarse. Cada gesto, cada palabra en la realidad, es como un trazo mágico que forma parte de un símbolo que nace de lo invisible y transita a lo tangible.
Creando un momento ideal donde el avatar nos desfragmenta de una realidad que no se comprende, se vuelve dual para poder lograr un poco de entendimiento interno y redescubrirnos cada día, recordar que no somos los mismos de ayer, es como si nos detuviéramos ante la presencia de un espejo de obsidiana, donde no se ve el rostro, sino se observa el reflejo de todas las caracterizaciones que hemos tenido. El sabio, el necio, el niño, el triste, el egoísta, el soberbio, el amante, el loco, “No vemos las cosas como son, sino como somos”, Anaïs Nin. Y es así, que podemos determinar que todo al final son parte de uno mismo, solo con diferente forma, así como los planetas giran alrededor del sol, son parte de un solo sistema solar que a su vez forma parte de un sistema mas grande…; Platón susurró en el silencio del alma “Recordar es despertar a lo que siempre has sabido”.
A través del espejo se abre un portal. Al cruzarlo, no sabes si se duerme o se abrieron los ojos, y aún así, eso ya no importa; sea a cruzado el umbral donde el sueño y la realidad se entrelazan para formar solo uno: el lugar donde el alma se encuentra consigo misma y es el recordatorio de una iniciación que se hace presente cada noche, “La realidad es el sueño de los sabios; el sueño es la realidad del alma”, Helena Petrovna Blavatsky
Asemejando un proceso onírico, no pasa desapercibido Gaston Bachelard (El agua y los sueños), donde hace su aparición con el concepto de “imaginación material”, donde el agua forma una parte importante de esta idea, y se entiende como la capacidad que tiene el ser humano para formar imágenes poéticas que parte primordialmente de una experiencia sensoria directa con la materia; debido a que el agua, se convierte en un símbolo cargado de significados emocionales y psíquicos; así como se aborda lo anterior parece que vamos llevando acabo una intervención en la vida donde vamos haciendo un trazo a cada paso e interactuando con todo lo que nos rodea, bajo el entendido que donde quiera que uno se encuentre siempre nos comunica algo. Nos quiere decir algo.En el umbral del sueño reflexión filosófica
