En los últimos seis meses, Omar García Harfuch ha tejido en silencio una red policial civil que combina lo mejor de tres generaciones de fuerzas de seguridad: los grupos élite de la CDMX, los especialistas en inteligencia de la extinta Policía Federal y los agentes antissecuestros federales. Este proyecto, que opera bajo el radar mediático, ya muestra resultados tangibles en operativos como el traslado de 29 capos a EU y el desmantelamiento de narcolaboratorios en Sinaloa y Nuevo León.
La Unidad Nacional de Operaciones (UNO) se ha convertido en el buque insignia de esta transformación. Con un entrenamiento que incluye técnicas de combate urbano, operaciones aeromóviles y manejo avanzado de armamento, sus 54 comandos iniciales -autodenominados «descendientes de guerreros aztecas»- representan la vanguardia de una fuerza que supera ya los 15,000 elementos. El Servicio de Protección Federal (SPF), con 13,893 agentes certificados, completa este despliegue con presencia en múltiples estados mediante convenios locales.
Lo más innovador del modelo es su arquitectura triple:
* Prevención mediante el SPF reforzado
* Reacción inmediata con la UNO y grupos tácticos
* Investigación inteligente coordinada con la FGR
Este esquema ya rindió frutos con capturas clave como la de «El Veterano» de la Mara Salvatrucha (entre los 10 más buscados por el FBI) y el desmantelamiento del megalaboratorio en Nuevo León. La SSPC ha modernizado además su parque vehicular y equipamiento con chalecos tácticos, uniformes y emblemas renovados.
Prospectiva
Mientras la UNO escala a 400 comandos para fin de año y se integran 3,000 ex policías federales más, este modelo podría marcar el renacimiento de la policía civil en México. El reto será mantener su independencia operativa frente a la militarización y demostrar que puede superar en resultados a estrategias anteriores. Si logra consolidarse, estaríamos ante el primer cuerpo policial verdaderamente integral del siglo XXI en México: preventivo, investigador y reactivo.
