El ocaso de los dioses

José Alberto Machuca-Islas
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LA CULTURA OCCIDENTAL CAE Y NADIE SE INMUTA… Esperaríamos que esto sea una pregunta y no una afirmación… No es así, lamentablemente, los hechos son irrefutables, la Cultura Occidental se tambalea en medio de su propia crisis. Se retrae con creciente temor. Las generaciones occidentales actuales ‒pesimistas y profundamente ignorantes‒ han cedido terreno culturalmente. Hay un retroceso y una apatía generalizada y en el mejor de los casos, un etno-populismo simplificador y decadente que masivamente es aprovechado por otras fuerzas. ¿Se puede anunciar ya la muerte de Occidente o sobrevivirá pese a todo?

Antes de proseguir será oportuno citar a Aleksandr Solzhenitsyn, en su Discurso de Harvard (1978) sentencia: «Only moral criteria can help the West against Communism´s well planned world strategy. There are no other criteria.»

Es claro, Occidente se desdibuja poco a poco: Europa, Estados Unidos de América, The Commomwealth, Sudáfrica y Latinoamérica están comprometidos. Cultura y religión peligrosamente se disgregan… Las bases que la unían poderosamente: el racionalismo griego, el derecho romano, el monoteísmo judeo-cristiano y los valores de la Ilustración: libertad, igualdad, fraternidad, los Derechos Humanos, la premisa que ‒todos los seres humanos fueron creados por el mismo Di.s‒ y que por lo tanto, tienen la misma valía humana judíos, cristianos y musulmanes. Que había que establecer la tolerancia por esta causa. Así, que ser “islamofóbico” y repeler a esta comunidad “extranjera” era ir en contra de sus propios valores. La idea general, pensar que “los valores occidentales valían para todo ser humano”. Esto, tiempo después, se ha incorporado en la llamada “corrección política”, que ha impedido ver con certeza varios peligros, como aceptar la construcción de grandes mezquitas en Europa, y ‒a cambio‒ encarcelar en algunos países de mayoría musulmana ó incluso de los países que financiaban las mismas mezquitas a quien posea alguna Biblia en casa. Ingenuidad política… ¿Pero que más ha dejado de hacer Occidente para que esto suceda, mas allá de lo que otros han hecho por desestabilizarlo? La historia analiza, predice y afirma que toda civilización se autodestruye por su propia dinámica. Oswald Spengler analizó como sucede este proceso en La Decadencia de Occidente (1918). Precisó que cerca del año 2000 el proceso se aceleraría. La pérdida de la fe sería el síntoma emblemático de su decadencia. El racionalismo y un ateísmo creciente darían la estocada final… La cultura Occidental se olvidó y se avergonzó de su herencia cristiana, y ésta se cobró olvidándola a ella.

Hay voces que anuncian y denuncian esta caída. Las valoraciones se pierden, lo que un día fue importante se sustituye por algo ostensiblemente de menor valía. Inquietante afirmación. Las nuevas generaciones rechazan el componente de cultura y conocimiento general y especializado. Con esto cancelan la imaginación que da origen y nacimiento al futuro. Lo de hoy es un solipsismo combinado con un ensimismamiento pueril… La globalización, su violenta interacción e inmediatez confunden a las masas en occidente y las saturan con excesiva información, desdibujando los límites de lo irreal, con lo fáctico, de la incapacidad de definir el bien y el mal. De la incapacidad de entender y comprender por qué hay que cumplir el orden social en la ley… Hay causas concretas que sintetizan esto: Anti occidentalismo, anti americanismo, cristianofobia, antisemitismo. Y en el éxtasis de la problemática, sobre excitados todo el tiempo ‒hiper sexualizados‒. Todo mundo ‒hablo de occidente‒ demanda “ser igual” y al tiempo busca con encono “ser diferente”, tener una personalidad distintiva, una sexualidad única… El resultado: una esquizofrenia atroz… Y en medio de esta decadencia, uno debe mantener la vertical y vivir… ¿Occidente será absorbida cultural y religiosamente. Sus poblaciones diezmadas o desplazadas?

Los datos sobre población así lo indican. El índice de nacimientos es dolorosamente bajo. No hay manera de sustituir a las generaciones inveteradas por las nuevas. El Islam será mayoría en Europa. Las fuerzas de izquierda progresista debilitaron los pilares que sostienen a Occidente: cultura, religión, familia y leyes. Una amenaza de sobrepoblación los sepultó, y al mismo tiempo las migraciones masivas desde países musulmanes y árabes se dispararon sin control. El Islam, una cultura más ortodoxa, fundamentalista, con valores diferentes se afianzaron en ella. En Le Grand Remplacement, Renaud Camus (2012) y Bat Yeór, Eurabia: The Euro-Arabian Axis (2005) dejaron claro en sus escritos que de ser “teorías de conspiración” pasaron a ser una conspiración con causas y efectos, con un efecto devastador para la Europa cristiana, y convertirse, gradualmente, en una colonia del Islam. Otra causa ya conocida y vista, pero no menos sorprendente, es el brutal crecimiento del antisemitismo a raíz del Shabbat Negro del 7 de Octubre de 2023 ocurrido en sur de Israel. Este antisemitismo se recrudece en la Europa ya mencionada y cobra un aumento sorpresivo en EEUU. La opinión pública se volcó en apoyo a la causa palestina. Términos como genocidio, colonos, apartheid, limpieza étnica,… dieron la vuelta al mundo a velocidades aterradoras.

Lo mismo ocurrió en Latinoamérica. El doctor mexicano Francisco Gil-White explica en sus tesis las causas de esta explosión antisionista: La libertad y su rebelión contra la esclavitud. En España, Pilar Rahola abona por la causa judía, en una defensa judeo-cristiana que aporta luz en esta controvertida guerra árabe-israelí. En el cono sur de américa latina, Agustín Laje y Nicolás Márquez, estudiosos de las estructuras culturales progresistas denuncian y exponen las debilidades de Occidente.

Por otro lado, resulta perturbador hasta qué grado el progresismo, el wokismo y el interseccionalismo han penetrado en la sociedad. Es sabido que las culturas, imperios y religiones se empujan unas a otras como placas tectónicas. Hay zonas y puntos donde se producen encuentros violentos. ¿En dónde estamos? Estamos viviendo una época de gran violencia marcada por el nihismo epistemológico, cultural y religioso. Una época obscura en el término más amplio de la palabra.

La idea de que Europa murió en Auschwitz con el nazismo es completamente certera. Las naciones cristianas no lucharon lo suficiente para evitar la Shoah (El Holocausto). La población judía fue diezmada de manera peligrosa y fue sustituida por masas de emigrantes musulmanes… Paradójicamente, quien libra una dura batalla es Israel y sus aliados contra esta marea radical musulmana. Nada se aprendió de la Cruzadas. La historia se repite una y otra vez.
El ataque coordinado contra la Tradición judeo-cristiana es fortísima en múltiples frentes. La pregunta axiológica sería: ¿cómo y cuánto tiempo debemos resistir?

A mi juicio, lo necesario…

JOSÉ ALBERTO MACHUCA-ISLAS
Literatura, Cultura y Análisis

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