El Departamento de Guerra de Estados Unidos anunció este domingo la interceptación de un nuevo petrolero en el océano Índico, acusado de violar el bloqueo comercial impuesto por la administración Trump a las operaciones de crudo relacionadas con Venezuela y Cuba. La operación, realizada sin incidentes, forma parte de la «Operation Lanza del Sur» y refuerza la política de máxima presión de la Casa Blanca.
Las fuerzas estadounidenses llevaron a cabo un abordaje del buque mercante Veronica III durante la noche en el área de responsabilidad del Comando Indo-Pacífico (Indopacom). Según el comunicado oficial del Pentágono, publicado en la red social X, se trató de una «visita de derecho de inspección, interdicción marítima y abordaje». La acción militar se produce después de que el buque, de bandera panameña, intentara eludir el cerco naval estadounidense que comenzó a seguirle desde el mar Caribe.

«El buque intentó desafiar la cuarentena ordenada por el presidente Trump, con la esperanza de escabullirse», declaró el Departamento de Guerra en el mensaje que acompaña a un video de la operación. Las autoridades detallaron que la persecución se extendió a lo largo de miles de kilómetros hasta el océano Índico, donde finalmente se acortó la distancia y se neutralizó la nave. «Lo seguimos desde el Caribe hasta el océano Índico, acortamos la distancia y lo neutralizamos. Ninguna otra nación tiene el alcance, la resistencia ni la voluntad para hacer algo así. Las aguas internacionales no son un santuario. Por tierra, mar o aire, te encontraremos y haremos justicia», añadió el escrito de las Fuerzas Armadas estadounidenses.
El Veronica III es uno de los aproximadamente 16 tanqueros sancionados que, según reportes de prensa como The New York Times, han intentado burlar el bloqueo estadounidense. De acuerdo con investigaciones periodísticas de principios de enero, para evadir el rastreo, el Veronica III habría adoptado el nombre falso de ‘DS Vector’ y manipulado su sistema de identificación automática para simular que se encontraba estacionado frente a las costas de Nigeria, cuando en realidad se dirigía hacia el Índico. Esta interceptación de petrolero se suma a la del Aquila II, abordado por Washington el pasado 9 de febrero también en aguas del océano Índico.
El contexto de esta acción militar se enmarca en la «cuarentena» marítima decretada por Estados Unidos desde diciembre de 2025. Esta estrategia, conocida como Operation Lanza del Sur, busca interceptar y, en algunos casos, incautar petroleros que transportan crudo desde o hacia Venezuela, así como los envíos destinados a Cuba. Hasta la fecha, al menos ocho buques han sido abordados o incautados bajo esta directiva.
La administración Trump ha justificado estas medidas como un mecanismo para estrangular económicamente a la isla y cortar los ingresos de Venezuela, a los que Washington vincula con redes aliadas de Rusia e Irán. Además de las interdicciones marítimas, el gobierno estadounidense ha impuesto aranceles a las naciones que comercian petróleo con Venezuela, intensificando la presión internacional. «El Departamento de Guerra negará a los actores ilícitos y a sus testaferros la libertad de movimiento en el dominio marítimo», insistieron hoy las Fuerzas Armadas estadounidenses en su mensaje, reafirmando su compromiso de hacer cumplir las sanciones en cualquier punto del planeta. Esta nueva interceptación de petrolero demuestra el alcance global de la operación.
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