El desarrollo económico moderno ya no se diseña únicamente desde los niveles centrales de gobierno ni desde las grandes corporaciones. Hoy, la competitividad de un país se construye —cada vez con mayor claridad— desde lo local.
Bajo esta visión se llevó a cabo la Feria Internacional de Innovación y Emprendimiento (FIIE 2026), organizada por COPARMEX los días 11 y 12 de febrero, un espacio que reunió a líderes empresariales, emprendedores y autoridades públicas con un objetivo común: fortalecer el ecosistema productivo y acelerar el crecimiento de las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs), columna vertebral de la economía mexicana.
Uno de los momentos más relevantes del encuentro fue la firma de un acuerdo entre COPARMEX y la Asociación de Presidentes Municipales, un acto que trasciende lo protocolario y que envía un mensaje contundente al entorno económico: el futuro exige coordinación real entre iniciativa privada y gobiernos locales.
Esta alianza parte de una premisa estratégica —tan simple como poderosa—: el crecimiento sostenible ocurre donde existen condiciones para que las empresas prosperen, y esas condiciones se construyen en el territorio.
Durante el panel dedicado a gobiernos locales participaron los presidentes municipales Julio César Prieto Gallardo (Salamanca), Felipe Fernando Macías Olvera (Querétaro), José Miguel Yáñez Ronquillo (Guachochi, Chihuahua) y Carlos Alberto Soto Delgado (Zamora), quienes compartieron las estrategias mediante las cuales están impulsando a las MiPyMEs en sus respectivas regiones.
Las intervenciones dejaron ver una evolución significativa en la concepción del gobierno municipal. Las administraciones más competitivas han dejado de limitarse a la provisión de servicios básicos para transformarse en verdaderos facilitadores del desarrollo económico.
Se habló de simplificación regulatoria para reducir barreras de entrada, de acompañamiento empresarial, de programas de capacitación especializada y de mecanismos para integrar a las pequeñas empresas en cadenas de valor más amplias. También se destacó la generación de certeza para la inversión, entendiendo que la confianza es uno de los activos más determinantes para cualquier ecosistema productivo.
Especial relevancia tuvo la exposición de modelos estructurados de impulso empresarial, que contemplan desde la segmentación adecuada de emprendimientos hasta procesos de ideación, incubación, aceleración y profesionalización. Este enfoque metodológico confirma que el desarrollo económico no puede depender únicamente de la voluntad política; requiere diseño, disciplina y ejecución.
La firma del acuerdo —atestiguada por líderes empresariales y autoridades— simboliza precisamente esa transición: pasar del discurso a la arquitectura de colaboración.
En un contexto donde la competencia entre regiones se intensifica, los municipios que comprendan su papel como plataformas de crecimiento serán los que logren atraer talento, capital e innovación. La proximidad con las empresas permite entender sus necesidades reales y responder con mayor agilidad, una ventaja que hoy marca la diferencia entre las economías locales que avanzan y las que se rezagan.
La conversación dejó una conclusión clara: el desarrollo económico es, ante todo, un ejercicio de liderazgo territorial.
México necesita gobiernos municipales capaces de pensar estratégicamente, de promover inversión y de construir entornos donde emprender sea viable y crecer sea posible.
Cuando la visión pública se alinea con el dinamismo empresarial, el impacto trasciende cualquier foro: se fortalece el tejido productivo, se generan empleos y se construyen bases más sólidas para un crecimiento equilibrado.
La FIIE 2026 no fue solamente un espacio para el intercambio de ideas; fue una demostración de que la competitividad del país se está definiendo desde lo local. Y quienes hoy están construyendo puentes entre el sector privado y los gobiernos municipales están marcando la ruta hacia un México más resiliente, más innovador y mejor preparado para el futuro.
