El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves la imposición de aranceles recíprocos a países que graven productos estadounidenses, intensificando tensiones comerciales con aliados y adversarios. “Si nos cobran, cobramos igual. Es simple”, declaró desde el Despacho Oval, adelantando un memorando para formalizar la medida. La estrategia, que personalizaría tarifas por nación, busca renegociar acuerdos pero podría desatar represalias globales.
Trump explicó que los nuevos gravámenes replicarán los impuestos que otros países apliquen a EE.UU., incluyendo IVA y medidas indirectas. “No aceptaremos triangulaciones para evadir aranceles”, advirtió, señalando que naciones como la Unión Europea (UE) usan impuestos al valor agregado como barrera comercial. El plan afectaría importaciones por $4.1 billones (2023), con riesgos de inflación para consumidores y empresas estadounidenses.
El mandatario criticó que socios históricos como la UE, México y Canadá sean “peores que enemigos” en comercio. Tras eliminar exenciones a aranceles de acero y aluminio (25% y 10%, respectivamente), amenazó con imponer tasas adicionales a autos, chips y fármacos importados. La UE ya prometió contramedidas contra productos como bourbon, jeans y motos Harley-Davidson, mientras México y Canadá preparan respuestas similares.
Trump destacó los aranceles del 10% a China por su rol en la producción de fentanilo, droga vinculada a miles de muertes en EE.UU. Pekín respondió con gravámenes paralelos, pero el republicano insiste en presionar hasta lograr “acuerdos justos”. Además, vinculó futuras tarifas a México y Canadá a su cooperación contra migración ilegal y narcotráfico, con un plazo límite el 1 de marzo.
En medio de la escalada comercial, Trump extendió la prohibición de TikTok por 75 días, dejando puertas abiertas a un acuerdo que mantenga operativa la app en EE.UU. “Confiamos en resolverlo”, dijo, sin descartar nuevas negociaciones con ByteDance, su matriz china.
Analistas advierten que los aranceles recíprocos podrían desestabilizar economías, frenar el crecimiento mundial y redefinir alianzas. Mientras Trump asegura que “los precios bajarán con el tiempo”, la OCDE proyecta que una guerra comercial reduciría el PIB global en 1.5% para 2025. La UE, México y Canadá, responsables del 40% del comercio exterior de EE.UU., lideran la resistencia a la medida.
La política de “EE.UU. Primero” de Trump enfrenta su prueba más dura. Con socios tradicionales preparados para retaliaciones y mercados en alerta, el éxito de los aranceles dependerá de su capacidad para equilibrar presión y diplomacia. Mientras tanto, consumidores y empresas bracean ante precios volátiles y cadenas de suministro fracturadas.
