En el vasto escenario de la vida cotidiana, te has percatado o por lo menos te encuentras presente en el momento y lugar adecuado para ser el espectador de una escena que esta carga de una excesiva adrenalina y pasión por exponer las experiencias que se han llevado a cabo dentro de la vida, y al calor del dialogo se observa que aquello que empezó como una simple plática en segundos paso a una discusión, y se va volviendo una interacción cada vez más compleja y llega a un punto donde conciliación es todo un reto.
La poca instrucción que se ha dado respecto a interactuar en este tipo de situaciónes, es una de las habilidades que se hace notar donde se deja de lado (o por lo menos se presta poca atención) respecto a tener conversaciones en situaciones complejas y estar inmerso en situaciones incómodas; porque no se puede negar que en algunos momentos sea realizado una intervención y resulta que tiempo después la situación se puso peor de como estaba, la acción predeterminante de llevar a cabo una supuesta intervención (cuando una parte de tí, tiende más a la irritabilidad que a la atención), porque en la mayoría de los casos se tiene una acción reactiva, creando frases y escenarios para actuar ante cualquier embate que se hace presente; tratando sobre todo y ante todo de ganar un debate o sacar a la luz alguna palabra que te ponga sobre el otro, mientras la conversación se vuelve más álgida y rapidamente paso del plano de conversación a uno donde se antepone a un estado de vulnerabilidad, lo peor aún en su mayoría de veces porque algo que carece de sentido.
Se deja de lado el objetivo donde se habla más sobre el sentir y la emoción, colocando en primera persona algún hecho o suceso llevando acabo un protagonismo innecesario; haciendo una lectura muy acotada del momento que se esta viviendo; para no perder el punto y aterrizar el diálogo bajo un argumento lógico y coherente tratando de lograr una interacción sin demasiadas aristas que desvirtúen o se preste a una interpretación errónea; parece que una opción es no perder el centro del aquí y ahora del porque surge la conversación, suele ser una acción más afable y da a notar que se está ante la presencia de un buen conversador que no profundiza en su emoción, sino todo lo contrario se sobre pone con la razón y el carisma va dirigiendo el díalogo para tratar de lograr una conciliación donde el punto de encuentro sea la coincidencia de ideas dónde la resolución de problemas sea clara para despues pasar al entendimiento.
Todo esto ha sucedido al tratar de entender como dos personas quieren comunicarse, pero cada una lo hace a su forma, una desde el ego y la otra desde la vulnerabilidad (es decir la carencia), es como ver a dos personas que no quieren ponerse de acuerdo y solo sus emociones se agitan y parlotean sin llegar a nada, debo reconocer que para mi fue divertido tratando de captar cada momento y lo mejor a la vista de un extenso público que probablemnte en fondo no sabian lo que estaba sucediendo.
De lo anterior, podemos rescatar lo siguiente ¿que tendria que ver con la filosofia práctica?, me hizo recordar al Filosofo Judío Martin Buber (Yo y Tú), cuando expone que él dialogo no es solo un intercambio de palabras, sino un encuentro existencial ente dos seres que se reconocen como sujetos plenos y únicos, ¿en verdad consideran que és así?, o falta más habilidad para hablar ante lo incomodo.
