Familiares y allegados del exmilitar venezolano Ronald Ojeda, quien fue secuestrado y posteriormente hallado muerto en Chile, le dieron el último adiós en un sepelio íntimo realizado en las afueras de Santiago. Cerca de treinta personas se reunieron en el cementerio para despedirlo.
El cuerpo de Ojeda fue entregado por el Servicio Médico Legal el jueves, tras un velorio privado al que solo asistieron sus familiares y personas cercanas, muchas de ellas bajo protección policial debido a la conmoción que generó el caso en el país.
Ojeda, refugiado en Chile y disidente del gobierno de Nicolás Maduro, fue secuestrado por personas que se hicieron pasar por policías. Su cuerpo fue encontrado enterrado en una maleta a 1,40 metros de profundidad bajo una losa de cemento. Un menor venezolano de 17 años se encuentra en internación provisoria por su presunta implicación en el crimen.
La hermana de Ojeda, Mayra, expresó su dolor durante el sepelio, destacando que su hermano nunca cometió delitos para merecer ese final y que fue un hombre con grandes ideales y el deseo de ver una Venezuela libre.
La esposa de Ojeda, quien prefirió no ser identificada, afirmó que Venezuela es una dictadura y señaló que detrás del crimen está el gobierno venezolano. La familia, así como otros disidentes venezolanos refugiados en Chile, se encuentran bajo resguardo policial y han pedido ayuda al gobierno.
El presidente Gabriel Boric se refirió al caso públicamente, calificándolo de «gravísimo» y asegurando que desde el primer momento sus ministros actuaron condenando el crimen y apoyando la investigación.
