En las inmediaciones de las emblemáticas pirámides de Giza, en Egipto, ha surgido un enigma para los científicos: una misteriosa estructura en forma de «L» hallada bajo tierra, cuya naturaleza aún no ha sido desvelada.
Utilizando tecnología de teledetección en el área conocida como el «cementerio occidental de Giza», donde yacen los restos de la realeza y funcionarios antiguos, expertos de diversas instituciones descubrieron esta formación subterránea de unos 10 metros de longitud, a unos 2 metros bajo la superficie.
Según el estudio publicado en la revista Archaeological Prospection, la estructura parece haber sido rellenada con arena después de su creación, y se especula que podría ser la entrada a otra anomalía detectada en las profundidades, lo que agrega aún más misterio al descubrimiento.
Aunque se barajan diversas teorías, desde fenómenos naturales hasta construcciones arqueológicas, los investigadores, liderados por Motoyuki Sato de la Universidad de Tohoku, planean llevar a cabo excavaciones para arrojar luz sobre este enigma enterrado en el rico patrimonio arqueológico de Egipto.
