Cuando la ignorancia se vacuna contra la ciencia: el peligroso retroceso que promueve la derecha radical

Filiberto Cruz Monroy
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Florida acaba de encender una alarma que no suena solo en Estados Unidos, sino en todo el mundo. El director de Sanidad estatal, Joseph Ladapo, anunció que el estado eliminará los mandatos de vacunación escolar, una práctica vigente en los 50 estados desde la década de 1980. Con el aplauso del gobernador Ron DeSantis, Florida se convierte en la punta de lanza de un movimiento que, disfrazado de “libertad individual”, en realidad erosiona décadas de avances científicos y pone en riesgo a millones de personas.

No se trata de un capricho local. El rechazo a las vacunas se ha convertido en la bandera de partidos y líderes de derecha en distintas latitudes. De Estados Unidos a Europa, pasando por América Latina, políticos radicalizados han encontrado en la desinformación y el miedo un filón electoral. Porque nada moviliza más que inventar enemigos: ayer fue el comunismo, hoy es la ciencia.

Más de dos siglos de investigación contra un par de discursos baratos

Conviene recordarlo: las vacunas no nacieron ayer. Son el resultado de más de 200 años de investigación médica y más de cuatro décadas de programas de inmunización escolar obligatoria en EE.UU. y decenas de países. Gracias a ellas, enfermedades que antes eran sinónimo de muerte —polio, sarampión, difteria— hoy son casos excepcionales. Millones de vidas salvadas y miles de hospitales descongestionados son la mejor prueba de su eficacia.

Y, sin embargo, un puñado de políticos con micrófono y redes sociales cree que un discurso incendiario vale más que siglos de ciencia. Ladapo llegó a declarar que las órdenes de vacunación “son erróneas y están llenas de desdén y esclavitud”. Difícil decidir si esa frase es más peligrosa por lo que significa o más ridícula por lo que ignora.

El virus de la ignorancia

El fenómeno no se limita a Florida. En Italia, Alemania y Francia, partidos de ultraderecha han cuestionado o intentado debilitar las campañas de inmunización. En América Latina, movimientos populistas de derecha han coqueteado con teorías conspirativas sobre la vacunación. El patrón es idéntico: sembrar desconfianza, explotar el miedo colectivo y presentarse como defensores de una libertad” que, en la práctica, condena a la sociedad a retroceder décadas.

Los datos del propio CDC muestran que Florida ya tiene una tasa de exenciones escolares del 5%, mayor al promedio nacional. Y no son exenciones médicas: son excusas ideológicas. El resultado es claro: mientras los médicos trabajan para contener enfermedades, la política abre las puertas para que vuelvan.

Consecuencias reales: salud, economía y vidas

La Dra. Rana Alissa, presidenta del Capítulo de Florida de la Academia Estadounidense de Pediatría, lo dijo sin rodeos: la eliminación de los mandatos aumenta el riesgo en las escuelas y provoca un efecto dominó en toda la comunidad. Porque cuando los niños enferman, los padres faltan al trabajo, la economía se resiente y el sistema de salud paga la factura.

Pero parece que a ciertos políticos les importa más un titular fácil que la estabilidad social. Total, el costo lo pagan otros.

Un salto atrás, con aplausos

El populismo de derecha encontró en las vacunas un enemigo perfecto: complejo, científico y técnico. Lo suficiente para que el miedo supere a la razón. La ironía es brutal: mientras la humanidad celebra logros como la erradicación de la viruela o la drástica reducción de la poliomielitis, un sector político propone volver a la época en que esas enfermedades arrasaban comunidades enteras.

En nombre de la “libertad”, quieren borrar del mapa uno de los mayores avances de la humanidad. La verdadera libertad es vivir sin miedo a que un brote de sarampión cierre escuelas, colapse hospitales y se lleve vidas que pudieron salvarse con una simple dosis.

Ciencia contra populismo

Lo que ocurre en Florida debe verse como lo que es: un experimento político que, si prospera, será replicado en otros países. Porque el populismo de derecha opera en red, comparte manuales y sabe explotar los mismos temores. Hoy es Florida, mañana podría ser cualquier otra parte del mundo.

La historia nos enseña que el retroceso nunca llega solo: se viste de consignas, se alimenta de ignorancia y se sostiene con aplausos. Pero, como toda epidemia, tiene antídoto: ciencia, información y memoria. Olvidar lo que las vacunas nos dieron es el verdadero peligro. Y ese olvido, como bien saben quienes hoy las atacan, cuesta vidas.

X: @filibertocruz

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