El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, afirmó este 30 de diciembre que está abierto a permanecer hasta 10 años más en el poder, durante una entrevista difundida en redes sociales, en un contexto marcado por reformas constitucionales que permiten la reelección indefinida y por el debate nacional e internacional sobre la legalidad y los efectos democráticos de su continuidad al frente del gobierno.
Bukele abre la puerta a una permanencia prolongada
Las declaraciones del mandatario salvadoreño se dieron en una entrevista en video publicada por el creador de contenido español TheGrefg, donde Bukele habló abiertamente sobre su futuro político y reconoció que, en lo personal, estaría dispuesto a extender su permanencia en el poder más allá de los plazos originalmente previstos.
“Si por mí fuera, yo seguiría 10 años más”, afirmó el presidente.
Bukele señaló que, al inicio de su carrera política, había acordado con su esposa retirarse de la vida pública en 2029, aunque ahora considera que su continuidad dependerá de la voluntad popular.
Reformas que cambiaron las reglas del juego
Reelección indefinida y periodos más largos
El debate sobre la permanencia de Bukele en el poder se intensificó luego de que el Congreso salvadoreño, dominado por el partido oficialista, aprobara en julio una reforma constitucional que introdujo cambios clave al sistema político del país.
Entre las modificaciones destacan:
- La reelección presidencial indefinida
- La ampliación del periodo presidencial de cinco a seis años
- La eliminación de la segunda vuelta electoral
Estas reformas permiten que Bukele sea elegible para un tercer mandato, cuando El Salvador celebre sus próximas elecciones presidenciales en 2027, las cuales definirán quién gobernará hasta 2033.
Críticas legales y cuestionamientos internacionales
Un segundo mandato bajo polémica
A principios de 2024, Bukele ganó su segundo mandato con una victoria contundente, pese a que la Constitución salvadoreña prohibía expresamente la reelección inmediata.
Sin embargo, una resolución de la Corte Suprema, alineada con el oficialismo, habilitó su candidatura, una decisión que fue cuestionada por expertos legales nacionales e internacionales, quienes consideran que se trató de una interpretación forzada de la Carta Magna.
Organismos defensores de la democracia han advertido que las reformas recientes concentran poder en el Ejecutivo y debilitan los contrapesos institucionales.
Popularidad basada en mano dura contra el crimen
Seguridad como principal respaldo ciudadano
A sus 44 años, Nayib Bukele es uno de los líderes más populares del mundo, con índices de aprobación históricamente altos en El Salvador. Su respaldo ciudadano se debe, en gran medida, a su estrategia de mano dura contra las pandillas, que ha reducido de forma drástica los homicidios en el país.
El gobierno destaca que la política de seguridad ha devuelto la tranquilidad a amplias zonas del territorio y ha transformado la percepción internacional sobre El Salvador.
Señalamientos por violaciones a derechos humanos
El costo del modelo de seguridad
Pese a los resultados en materia de seguridad, organizaciones nacionales e internacionales han denunciado detenciones arbitrarias, torturas y muertes bajo custodia, así como la suspensión prolongada de garantías individuales bajo el régimen de excepción.
Los críticos sostienen que el combate al crimen se ha realizado a costa de los derechos civiles, generando un clima de temor y reduciendo los espacios de disidencia política.
“No planeo una dictadura”, asegura Bukele
El argumento del voto popular
En la entrevista, Bukele rechazó que su intención sea instaurar una dictadura en El Salvador, pese a que en el pasado se autodenominó irónicamente como “el dictador más cool del mundo” en redes sociales.
El mandatario afirmó que su continuidad dependerá exclusivamente de la decisión de los ciudadanos en las urnas.
“Le corresponde a los salvadoreños decidir si debo seguir”, sostuvo.
Un debate abierto sobre democracia y poder
Las declaraciones del presidente reavivan el debate sobre los límites del poder, la reelección indefinida y la calidad democrática en El Salvador, en un contexto donde el respaldo popular convive con alertas sobre la concentración de poder.
Mientras sus seguidores defienden la continuidad como una vía para consolidar la seguridad, sus detractores advierten que la permanencia prolongada puede erosionar las instituciones democráticas.
