Este viernes, Rusia lanzó más de 150 misiles y drones en un ataque aéreo masivo contra varias ciudades de Ucrania, resultando en al menos 30 personas muertas y más de 160 heridas, en uno de los eventos más significativos en mucho tiempo.
Polonia, miembro de la OTAN, denunció la violación de su espacio aéreo por un misil ruso que se dirigió hacia territorio ucraniano y salió de nuevo.
El portavoz de la Fuerza Aérea ucraniana, Yuri Ignat, describió el ataque como «el más masivo» desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022. El saldo actual reporta 30 fallecidos y más de 160 heridos, según el ministro ucraniano del Interior, Igor Klymenko.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, mencionó que Rusia empleó diversas armas en el ataque, y el Estado Mayor ucraniano informó que lograron interceptar 88 misiles y 27 drones de los cerca de 160 artefactos disparados por Rusia.
Reino Unido anunció el envío de 200 misiles antiaéreos a Ucrania en respuesta al ataque. Además, Estados Unidos desembolsará 250 millones de dólares en ayuda militar a Ucrania.
El presidente estadounidense, Joe Biden, instó al Congreso a aprobar la ayuda sin demora. El jefe de la administración presidencial ucraniana, Andrii Yermak, solicitó más apoyo internacional para detener la violencia.
El ataque ocurre después de que Moscú reconociera el daño al buque «Novocherkassk» debido a un bombardeo ucraniano en Crimea y el repliegue ucraniano en los suburbios de Marinka, según informes militares.
El presidente Zelenski visitó Avdivka, una ciudad afectada por los asaltos rusos, calificándola como una de las zonas más difíciles en el frente. El bombardeo también afectó Leópolis, Járkov, Kiev, Dnipró y Odesa, dejando daños significativos en una maternidad en Dnipró y provocando incendios y heridos.
La contraofensiva ucraniana iniciada en junio no tuvo éxito, sin avances territoriales significativos en 2023. El frente permanece sin cambios sustanciales.
