Con el lienzo en blanco y al paso de un ritmo que puede ser variante en lo ardúo que puede ser el camino que tiene la vida, vamos siendo participes del complemento de experiencias para buscar la asemejanza del comportamiento que va cobrar sentido, es decir vamos creando realidades (en entornos que a veces pueden tener una tonalidad poco clara), por la carente visibilidad de entendimiento en determinado momento: que se puede tener para identificar lo que sucede y observar con un enfoque amplio, asi se van creando estructuras funcionales como no funcionales
En el constructo y edificación de nuestra propia individualización vamos tratando de crear un significado a todo aquello que nos acontece, tratando de buscar una explicación a todo lo que puede parecer incluso insignificante, en esa experiencia nos volvemos artistas con ese toque y técnica que hace una remembranza a la creatividad para poder salir adelante ante la complejidad que el mundo puede ofrecer hoy en dia. Creando arquetipos, conectando realidades lo más concientes posible (como si eso dictara una razón del porque estar aquí), pero el inconsciente domina la prevalecencia de nuestra psique, esperando en la mayoria de las veces como jámblico (Sobre los misterios) que ese fenómeno de luz brillante se manifieste y nos de ese rayo de entedimiento para poder descifrar lo que puede estar sucediendo en algun momento o proceso determinado. Tratando de entender en esa busqueda la individualización que pueda ser un escaparate de la libertad.
La resignificación (como cura alterna) en todo momento a esa serie de sucesos que acontecen, para sobre llevar aquellos eventos en lo que no se puede estar presente, por que causa un detrimento en la salud mental: es una invitación a reinterpretar por el bien particular del individuo, tratar de subsanar cualquier arista que se pudo haber ocasionado; la filosofía, como cimiento donde se sabe que la vida del ser no es una obra terminada, sino todo lo contrario forma parte de un proyecto que esta en una construcción constante y sonante, desde el momento en que se nace, somos materia en bruto, con un sinfín de influencias que buscan moldearnos de una forma predeterminada. No somos estaticos, estamos en movimiento; Paul Ricour (Sí mismo como otro), comenta …en última instancia, de cambiar el concepto que formamos “de nosotros mismos y de nuestra vida efectiva”… nos hace la invitación a dejar de ser limitativos en el dialogo interno. Todo en pro de la libertad.
Sin embargo, es a través de las desiciones que se toman cada día es que nos erigimos, bloque a bloque, para convertirnos en algo más, que logre identificar a un Ser único. Esta idea de construcción personal esta presente en la filosofía desde sus orígenes en la Grecia Clasica, Sócrates estaba presente en la clave de la vida, era una auto-reflexión bajo la premisa “Conocete a ti mismo”. Esta maxima, que puede sonar simple, pero que en realidad es un llamado a mirar hacia adentro para identificar los cimientos sobre los que estamos edificando nuestra vida. La filosofía viene a formar parte de llevar a cabo una decostrucción del hombre al cuestionarse, donde bruscamente se lleva a una desfragmentación al no aceptar los moldes preexistentes, sino a redefinirlos, volver al principio para recordar la creación arquetipica que puede existir para la vida y de la cual somos parte.
La interacción abrupta del mundo, cargada de exceso de realidad conlleva a cuestionar todo lo que se hace presente de manera directa e indirecta, tratando de crear respuestas inmediatas, y a veces ilusoarias a lo que no se sabe de primera mano que puede ser, es instinto; para el filósofo contemporanéo Jordan Peterson (12 reglas para la vida), hace un eco en la idea, al afimar: “Haz de ti mismo una pesona que valga la pena seguir”, para Peterson, la construcción no es un proceso lineal, sino una serie decisiones conscientes que nos permiten fortalecer nuestro carácter y contribuye a construir una versión más auténtica de nosotros mismos. Este proceso implica en sus palabras, “sacrificar lo que somos por lo que podemos llegar a ser”. Es aquí donde la filosofía se convierte en la arquitectura que nos permite trascender la versión más limitada de nosotros mismos y tomar desiciones más alineadas con nuestras aspiraciones más profundas.
Recordar que la identificación del arquetipo Ánima (la imagen femenina del hombre), o del Ánimus (imagen masculina en la mujer), crean esa interconexión que puede contribuir a facilitar un mayor entendimiento y comprensión de las relaciones interpersonales. Los arquetipos y la filosofía en acción ofrecen una perspectiva profunda y enriquece el acervo para comprender la psique humana y la constitución de donde venimos para abordar los desafios que el mundo contemporáneo trae consigo. Al integrar los arquetipos y la filosofia en la vida diaria, fomenta un mayor equilibro emocional, creando relaciones más saludables y una conexión más profunda con significado y proposito de la existencia. Y tú ¿ya identificaste en que arquetipo te encuentras? o ¿que arquetipo estas creando?.
