En este breve esbozo donde el lienzo se vuelve tan amplio para ser determinante y categórico, se vuelve un espacio propicio para observar las aristas que puede tener el prisma, para aproximarse a lograr tener una atención sobre la estética de lo que se vive, se observa, no todo lo que se vive es real y no todo lo real es absoluto, en este mundo donde las acciones aparentes se pueden volver reales y viceversa la confusión es una actividad que requiere la atención de lo que se esta experimentando; saber sí, sé esta en un estado consciente o inconsciente en algún momento determinado: saber lo anterior, es estar entrenado para poder captar y reconocer que formación se tiene y que deficiencias se pueden llegar a detectar, lo mejor aún como se ha modificado nuestra acción ante los acontecimientos que vivimos.
La intensidad de la respuesta, regularmente nubla la visión en algún momento determinado, el individuo se vuelve ciego en el camino para tomar una decisión, cuando la sangre enerva como respuesta fisiológica, conlleva a entender, aquel suceso que se esta presentando no es sencillo al entendimiento del ser humano, los distractores están bajo un bombardeo constante, los supuestos remedios son solo paliativos que esconden la realidad, no suelen ser la mejor opción, pero así se venden.
La acción, como respuesta de complacer en creer que se tiene la razón, es pensar que se puede combatir de manera inmediata a lo inesperado, la enseñanza que transmite y devela el maestro griego Sócrates “Solo sé que no sé nada”, muestra que vivimos en la falsedad de lo que sabemos, por ello el absolutismo y categorización enérgica lleva implícita la revelación de la propia ignorancia. La cita completa expuesta por Pláton (Apología de Sócrates), recordar que Pláton, narra y cuenta las vivencias de Sócrates, “Este hombre cree saber algo, aunque no sabe nada; yo, en cambio, si no sé, tampoco creo saber.” la conclusión de esta frase parece ser muy clara, muchos creen saber lo que en realidad ignoran. Una conclusión con demasiada profundidad, para combatir la soberbia y egolatria que lleva a envolver la petulancia o ¡una comunicación con algo de lo que todavia no se tiene entendimiento!
En este collage inmenso de fondos y matices, ¿cuantas veces la falsa certeza se nos a hecho presente?, o ¿cómo respondes a lo que por el momento te nubla la visión?, por más que se cree el momento adecuado porta la incertidumbre de lo inesperado, la intriga de lo incongruente esta a la orden del día ante la belleza del resultado. Los colores con el que pintamos el lienzo tiene las tonalidades del ánimo que el pintor porta en ese momento, la transmisión de la emoción es una transferencia inevitable, se vuelve el canalizador de la experiencia que quiere transmitir lo que muchos ocultan y debaten en el silencio, son esas experiencias que pocos se atreven a reconocer; por qué trastoca su incipiente y débil moralidad, expresar y comunicar con claridad es el arte del que todos hablan y pocos ejecutan, la emoción desmedida les gana, lo anterior es loable que no es para todo tipo de entendimiento.
En el mundo contemporáneo, creer que todo es vender, sin entender (lo que implica que hay detrás); es como derramar la pintura sin sentido, pero hay elementos que poseen mayor valor que lo económico o lo que puede ser inmediato; regularmente satisface solo el deseo de una frustración personal o una necesidad de atención inmediata, en este axioma que porta el mundo complejo saber diferenciar se vuelve toda una conjetura, el reto que implica tener atención a lo que sucede a nuestro alrededor. Ser parte del mundo sensible es un entrenamiento que debe de prevalecer ante lo que nos llega a suceder.
Cada trazo es una marca que va a dar una interpretación del plano inconsciente, en algunos casos lo que se reprime, es lo que más se expresa, en otros lo que a su vez se quiere ocultar; la fluidez de se trasgrede a los elementos como lo es el agua, la transparencia del color, se vuelve la imposibilidad para controlar la obra, cada pincelada como cada trazo es consecuencia de una decisión que va dando sentido a la obra.
Nada se elimina todo se reinterpreta sin juzgar tratando de entender lo que pasa, todo nos dice algo, hasta el silencio del maestro que da en cada trazo, se vuelve la relación del individuo con la incertidumbre que posee, se vuelve la combinación de la intención con el azar, la transparencia es una invitación a revisar la memoria y la experiencia haciendo una remembranza a los eventos del pasado, estableciendo un diálogo que dicta, nada se queda en el olvido, el olvido se vuelva una ilusión de la negación, cada experiencia transmite su propia profundidad, dando significado a la personalidad que cada uno forja.
Al final, los seres humanos somos belleza pura de la imperfección, a través de la acuarela se vuelve la expresión para fluir sin atar, ante los acontecimientos que se pueden experimentar, es el recordatorio que la vida es un proceso creativo, donde todos estamos participando tratando de entendernos sin perder la esencia que cada uno tiene. ¿Y tú cómo asimilas lo que dices saber?, aún sabiendo que no se sabe nada.
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DEVASTANDO NUESTRA PROPIA IMPERFECCIÓN
FORJANDO LA REALIDAD