Medicina y rayos misteriosos

Joel Nava Lara
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El día 27 de marzo de 1845 nace Wilhem Röntgen, ingeniero y físico que descubrió los llamados Rayos X, una forma de radiación que posteriormente tuvo un impacto enorme en diferentes ciencias como la biología, química, pero sobre todo en medicina.

Como en muchas ocasiones en las ciencias, los rayos X fueron descubiertos casi por accidente al ser estudiados otro tipo de rayos, los llamados catódicos, en su interacción con diferentes materiales. Los rayos catódicos ya eran conocidos algunos años antes y eran generados mediante tubos especiales, como los que aún hace unos años teníamos en nuestras casas en los televisores anteriores a las pantallas planas. 

Los rayos catódicos son solamente electrones en un haz, que pueden ser generados mediante la exitación de un gas o un filamento por el cual se hace pasar electricidad. Estos electrones se arrancan del material mediante un par de placas magnetizadas, al mismo tiempo que se condensan y dirigen como un haz con el mismo campo electromagnético. Al ser estudiados sus efectos al frenarse por diferentes materiales, Röntgen observó que se producían otro tipo de rayos de los cuales no conocía su naturaleza, no eran electrones como los catódicos, por lo cual los llamó Misteriosos, Incógnita o X.

Al estudiar con mayor detalle estos nuevos rayos, se pudo percatar de que atravesaban materiales poco densos como el papel, incluso varias hojas de papel al mismo tiempo, además de algunas láminas delgadas de metales. Además, estos rayos tenían la energía suficiente para dejar plasmada su interacción con algunos otros materiales, como dejando una sombra o iluminando algunas áreas. Esto llevó a Röntgen a realizar un experimento en el cual usó la radiación X como una fuente de luz para fotografiar diferentes objetos, obteniendo sombras sobre las placas sensibles a la radiación. 

El más famoso de sus experimentos fue aquel en el que puso la mano de su esposa, con anillo incluido, frente a su generador de rayos X, detras de la mano colocó la placa sensible a la radiación y lo que se imprimió fueron las sombras de los huesos de la mano, atravezando la piel y músculos. Este descubrimiento dió lugar a las aplicaciones que hoy conocemos en medicina y que desde esa época no han parado de utilizarse, las placas de Rayos X con las cuales los médicos pueden ver el interior de una persona y diagnosticar algunas de las enfermedades que aquejan a la humanidad.

Otra de las aplicaciones de los rayos X es en la construcción, pues al poder pasar por las grietas de una estructura de concreto, sirven para detectar posibles fallas que lleven a algún accidente. En los aeropuertos son utilizados para la revisión de personas y equipaje de una manera no intrusiva, con ellos se puede observar en un monitor en tiempo real si el pasajero lleva armas u objetos prohibidos.

Además de los rayos X, se tienen muchos más descubrimientos y aplicaciones de la física a la medicina y a otras ciencias. En los últimos años no solo se puede ver el interior de una persona con los rayos X, también existen las técnicas de tomografía por emisión de positrones, el ultrasonido, entre otras técnicas que utilizan principios físicos relativamente sencillos de entender pero que requirieron del descubrimiento y control de la electricidad para poder ser encontrados.

Por su parte Wilhem Röntgen ganó un premio Nobel por su descubrimiento de los rayos X y sus contribuciones de valor incalculable, sobre todo en las ciencias médicas.

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