El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha expresado su frustración con el ritmo actual de deportaciones y está presionando al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) para aumentar significativamente la cantidad de migrantes expulsados del país. Según un reporte periodístico, Trump está molesto porque el número de deportaciones no se acerca a la meta que prometió durante su campaña.
Funcionarios del gobierno estadounidense han revelado que el mandatario ha manifestado su descontento con altos mandos en materia migratoria, asegurando que su compromiso de deportar “millones y millones” de indocumentados no se está cumpliendo. De acuerdo con el informe, Trump habló de manera enfurecida con el “zar de la frontera”, Tom Homan, la secretaria de Seguridad, Kristi Noem, el subjefe de gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, y el director interino de ICE, Caleb Vitello.
El presidente considera que el gobierno debería estar expulsando a más de 2,700 migrantes al día para alcanzar un millón de deportaciones en un año, una cifra que actualmente no se está logrando. Según fuentes cercanas a la reunión, la falta de resultados en este ámbito «lo está volviendo loco».
Desde que inició su nuevo mandato el pasado 20 de enero, Trump ha insistido en endurecer su política migratoria, reactivando medidas para expulsar a migrantes indocumentados, imponer aranceles a productos extranjeros y fortalecer la lucha contra los cárteles de la droga. Estas acciones han generado tensiones en la relación con México y otros países que podrían verse afectados por estas políticas.
El aumento en las deportaciones podría convertirse en una de las principales estrategias de la administración Trump para reforzar su agenda de seguridad fronteriza, algo que ha sido una constante desde su primera presidencia. Sin embargo, expertos advierten que una aceleración en las expulsiones podría generar conflictos legales y diplomáticos con naciones latinoamericanas.
