San Luis Potosí, S.L.P.— La rehabilitación de calles, el mantenimiento de los caminos rurales y el mejoramiento de la conectividad terrestre son factores fundamentales para facilitar el acceso de la población al trabajo, la educación, los servicios médicos y las actividades comerciales, señaló Gerardo Sánchez Zumaya, coordinador estatal de Afiliación del Partido del Trabajo en San Luis Potosí.
Durante una jornada de diálogo y vinculación ciudadana, Sánchez Zumaya expuso la necesidad de realizar un análisis técnico sobre las condiciones de las vialidades y los caminos que comunican a las comunidades rurales con las cabeceras municipales, los centros de salud y las principales zonas de actividad económica.
El coordinador estatal sostuvo que la infraestructura vial influye directamente en las actividades cotidianas de las familias. Una calle deteriorada, un camino incomunicado o una carretera sin mantenimiento pueden aumentar los tiempos de traslado, ocasionar daños a los vehículos y dificultar la prestación de servicios esenciales.
“Caminos seguros y calles transitables significan que los traslados al trabajo, a la escuela o a una consulta médica sean más ágiles y con menos riesgos. Una conectividad digna une a nuestras familias, fortalece al comercio local y contribuye a reducir las desigualdades entre las regiones”, manifestó Sánchez Zumaya.
Durante el encuentro fueron expuestas tres vertientes para orientar el análisis ciudadano: el fortalecimiento de la conectividad entre las comunidades y los centros urbanos; el mejoramiento de la movilidad y la seguridad vial; y la construcción de infraestructura comunitaria con materiales duraderos, criterios técnicos y condiciones de accesibilidad.
Caminos que acerquen servicios y oportunidades
La primera vertiente se refiere a las carreteras y caminos que comunican a las localidades más alejadas con los centros de comercio, educación, salud y servicios administrativos.
Sánchez Zumaya señaló que las condiciones de estas vías pueden influir en el desarrollo de las comunidades. Cuando un camino se encuentra deteriorado, los productores enfrentan mayores dificultades para trasladar sus mercancías, mientras que las familias pueden tardar más tiempo en llegar a una consulta médica, una escuela o un centro de trabajo.
Por esta razón, consideró importante escuchar a los habitantes de cada zona e identificar los tramos que presentan daños recurrentes, falta de mantenimiento, problemas de drenaje, ausencia de señalización o riesgos durante la temporada de lluvias.
El coordinador explicó que las necesidades de conectividad deben analizarse de acuerdo con las características de cada región. Los caminos del Altiplano enfrentan condiciones distintas a las vialidades de la Huasteca, la Zona Media o la región Centro, por lo que no todas las intervenciones pueden diseñarse de la misma manera.
También planteó que cualquier diagnóstico debe considerar el tránsito habitual de personas y mercancías, las rutas utilizadas para llegar a hospitales y escuelas, así como la conexión con las cabeceras municipales. Esta información permitiría reconocer cuáles son los trayectos que tienen una mayor importancia social y económica.
Sánchez Zumaya agregó que mejorar la conectividad no significa únicamente construir nuevas vías. También es indispensable conservar las existentes y establecer programas de mantenimiento preventivo que eviten que daños menores se conviertan en afectaciones más costosas y difíciles de reparar.
Movilidad eficiente y seguridad vial
La segunda vertiente abordada durante la jornada fue la movilidad en las zonas urbanas y el diseño de mecanismos que ayuden a disminuir los riesgos para automovilistas, motociclistas, ciclistas y peatones.
El coordinador estatal señaló que el crecimiento de las ciudades y cabeceras municipales debe acompañarse de una planeación vial que considere los cambios en el tránsito, la ubicación de escuelas, hospitales, mercados, centros laborales y espacios públicos.
Explicó que la movilidad no debe medirse solamente por la velocidad con la que circulan los vehículos. También debe evaluarse la facilidad con la que una persona puede trasladarse de manera segura, independientemente del medio de transporte que utilice.
Entre los temas planteados se encuentra la revisión de los sentidos de circulación, los cruces con mayor concentración vehicular, la sincronización de semáforos y la colocación de señalética visible. Estas medidas, sostuvo, podrían contribuir a ordenar los flujos y prevenir accidentes.
Sánchez Zumaya destacó que la seguridad vial requiere atención especial en las inmediaciones de escuelas, hospitales y zonas comerciales. En estos puntos se concentra una mayor cantidad de peatones, por lo que es necesario revisar las condiciones de los pasos peatonales, banquetas, rampas y dispositivos para reducir la velocidad.
Asimismo, consideró que la movilidad debe tomar en cuenta a las personas adultas mayores, quienes viven con alguna discapacidad y quienes se desplazan con niñas o niños. La infraestructura urbana, dijo, debe facilitar los trayectos y evitar que una banqueta dañada o la ausencia de una rampa se conviertan en barreras.
El coordinador agregó que la prevención de accidentes también requiere educación vial y corresponsabilidad. Las condiciones físicas de las calles son importantes, pero deben acompañarse del respeto a los límites de velocidad, los señalamientos, los espacios peatonales y las normas de tránsito.
Obras duraderas y supervisadas
La tercera vertiente se concentra en la calidad de los materiales y en la supervisión de las obras realizadas en calles, colonias y comunidades.
Sánchez Zumaya manifestó que las reparaciones temporales o los trabajos que no atienden el origen de los daños pueden provocar que una misma vialidad necesite intervenciones constantes. Por ello, consideró necesario analizar las causas del deterioro antes de determinar el tipo de obra requerida.
Explicó que los daños en una calle pueden estar relacionados con fugas, deficiencias en el drenaje, tránsito de vehículos pesados, hundimientos o materiales que no corresponden a las características del terreno. Si estos factores no son atendidos, una nueva pavimentación podría deteriorarse en poco tiempo.
El coordinador estatal planteó la importancia de contar con estudios técnicos, supervisión durante la ejecución y mecanismos para verificar la calidad de los materiales. También señaló que la ciudadanía debe tener acceso a información sobre el alcance de las obras, los recursos utilizados y los plazos establecidos.
Añadió que una intervención integral debe considerar no solamente la superficie destinada a los automóviles. También debe contemplar banquetas, rampas, drenaje, alumbrado, cruces seguros y condiciones que permitan el desplazamiento de todas las personas.
Sánchez Zumaya sostuvo que la durabilidad de la infraestructura debe evaluarse con una visión de largo plazo. Una obra de menor costo inicial no necesariamente representa un ahorro si requiere reparaciones frecuentes o si genera nuevas afectaciones para la comunidad.
Diálogo ciudadano para integrar un diagnóstico
Durante la jornada, el coordinador aclaró que las vertientes expuestas son líneas generales de análisis surgidas del intercambio con ciudadanos y no constituyen un programa de gobierno, una plataforma electoral ni una solicitud de respaldo político.
Indicó que el propósito de estos encuentros es escuchar las experiencias de quienes recorren diariamente las calles y caminos del estado, conocer las necesidades de cada región y reunir información que permita dimensionar los problemas de conectividad.
Sánchez Zumaya afirmó que la participación de transportistas, comerciantes, productores, estudiantes, trabajadores y habitantes de las comunidades puede ayudar a identificar puntos críticos que no siempre aparecen en los reportes administrativos.
También consideró necesario escuchar a especialistas en ingeniería, urbanismo, movilidad y protección civil para que las posibles alternativas se examinen con información técnica, criterios de seguridad y respeto al entorno.
Al concluir el encuentro, manifestó que continuará participando en espacios de diálogo ciudadano para recopilar planteamientos relacionados con las vialidades, la movilidad y la comunicación entre las comunidades de San Luis Potosí.
“La conectividad representa la posibilidad de llegar a tiempo a una escuela, trasladar un producto, recibir atención médica o mantener comunicada a una comunidad. Por eso, el análisis de las calles y los caminos debe comenzar con las necesidades reales de la población y acompañarse de planeación, transparencia y criterios técnicos”, concluyó Gerardo Sánchez Zumaya.
