La Fiscalía General de la República (FGR) confirmó que Tomás Yarrington, exgobernador de Tamaulipas deportado desde Estados Unidos, permanecerá en prisión preventiva en el Penal del Altiplano acusado de delitos contra la salud en su modalidad de fomento al narcotráfico. El caso revive uno de los escándalos de corrupción más sonados en México, con testimonios que lo vinculan directamente con los cárteles de la droga.
Yarrington fue extraditado a México el 9 de abril tras cumplir una condena en EU por lavado de dinero. Sin embargo, en territorio mexicano enfrenta tres órdenes de aprehensión:
* Delitos contra la salud (actualmente cumplimentada)
* Delincuencia organizada y lavado de dinero (pendiente)
* Lavado de dinero (pendiente)
El proceso actual se deriva de una orden de captura emitida el 8 de agosto de 2012, donde testigos protegidos lo señalan como beneficiario de financiamiento ilícito desde su campaña a gobernador en 1998.
Uno de los testigos clave, identificado como «Oscar», declaró que Yarrington recibió apoyo económico del Cártel del Golfo y Los Zetas a través de Juan Carlos González Sánchez «El Pollo», sobrino del narcotraficante Jorge Eduardo Costilla Sánchez «El Coss». Estas declaraciones sugieren que el exmandatario mantuvo una relación cercana con Osiel Cárdenas Guillén, líder histórico del cártel.
Antecedentes internacionales
* 2017: Capturado en Italia
* 2019: Extraditado a EU
* 2024: Deportado a México para enfrentar cargos pendientes
Prospectiva
El caso Yarrington representa un examen crucial para el sistema judicial mexicano. Si se logra demostrar su vinculación con el narcotráfico, sentaría un precedente histórico en la lucha contra la infiltración del crimen organizado en la política. Sin embargo, el proceso podría prolongarse años, especialmente con las dos órdenes de aprehensión pendientes. Mientras tanto, su estancia en el Altiplano mantiene viva la pregunta: ¿cuántos exfuncionarios más operaron bajo este mismo esquema?
