WSJ: FBI capturó a Ryan Wedding en redada secreta en México

Según el diario, en la operación participó el mismo equipo que capturó a Maduro. El FBI busca más operaciones conjuntas contra narcos en México, señala

Redacción
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El influyente diario estadounidense The Wall Street Journal reveló este jueves que la captura del exatleta olímpico Ryan Wedding en México fue resultado de una «redada secreta» ejecutada por el Buró Federal de Investigaciones (FBI), contradiciendo la versión oficial de los gobiernos de México y Estados Unidos, que aseguraron que el presunto narcotraficante se entregó voluntariamente en la embajada estadounidense. Según la publicación, que cita a funcionarios de ambos países, en la operación del 22 de enero participó la unidad de élite del FBI que semanas antes capturó al expresidente venezolano Nicolás Maduro, y Wedding fue localizado y aprehendido tras una intensa negociación cuando las fuerzas de seguridad mexicanas ya lo tenían cercado.

La nota del Wall Street Journal, firmada por los periodistas Steve Fisher, Alexander Ward y Santiago Pérez, detalla que «para cuando las fuerzas de seguridad lo alcanzaron (a Wedding) en México la semana pasada, según informaron los funcionarios, miembros del Equipo de Rescate de Rehenes del FBI también estaban involucrados». El texto agrega que «semanas antes, la unidad de élite con entrenamiento de combate del Buró Federal de Investigaciones (FBI) participó en la captura del autócrata venezolano Nicolás Maduro en su recinto fuertemente fortificado de Caracas». Esta información contradice directamente las declaraciones de la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, y del embajador de EU en México, Ronald Johnson, quienes sostuvieron que Wedding se presentó por su propia voluntad.

El relato del diario describe una operación coordinada: «Las autoridades se pusieron en contacto con Wedding, presuntamente armado y peligroso, y, en una intensa negociación, le recordaron que sus cómplices habían sido capturados y que millones de dólares de sus bienes habían sido confiscados, según algunos funcionarios». Finalmente, Wedding fue detenido. Su abogado, Anthony Colombo, citado en la misma nota, afirmó que «agentes del FBI esposaron a Wedding», quien posteriormente fue trasladado a California, donde se declaró inocente ante un tribunal federal de 17 cargos graves, que incluyen conspiración para distribuir cocaína y ordenar asesinatos.

La publicación señala que la participación del FBI en la operación debía mantenerse en secreto, según un funcionario estadounidense consultado. Sin embargo, las versiones públicas divergieron. Por un lado, el director del FBI, Christopher Wray, aseguró que la detención fue producto del trabajo de agentes estadounidenses con la colaboración de autoridades mexicanas. Por el otro, la presidenta Sheinbaum afirmó reiteradamente que «esta persona se entrega en la embajada» y negó la existencia de operativos conjuntos en suelo mexicano, reafirmando la postura de su gobierno de que no permite operaciones de fuerzas extranjeras en territorio nacional.

El Wall Street Journal contextualiza la captura como un momento de «alta tensión» en la relación bilateral, luego del ataque estadounidense a Venezuela a principios de enero y de las amenazas públicas del presidente Donald Trump de realizar «ataques terrestres contra los cárteles mexicanos». Según el diario, el FBI «está desplegando más objetivos en México y busca realizar operaciones conjuntas con las fuerzas mexicanas contra importantes objetivos del narcotráfico», de acuerdo con funcionarios de ambos países. Esta búsqueda es interpretada por la publicación como «la última señal de que Trump está presionando a México para que permita a Estados Unidos atacar a los cárteles de la droga en el país».

La revelación del Journal pone en evidencia la sensitividad y opacidad que rodean la cooperación en seguridad entre México y Estados Unidos. Mientras Washington, bajo la administración Trump, parece impulsar un modelo de intervención más directo y unilateral —como lo demostró en Venezuela—, el gobierno mexicano insiste públicamente en un marco estricto de respeto a la soberanía y en la primacía de sus instituciones en cualquier acción dentro de sus fronteras. La discrepancia en las versiones sobre un caso de alto perfil como el de Wedding sugiere que, tras bambalinas, las negociaciones y los hechos pueden diferir de los comunicados oficiales.

El caso de Ryan Wedding, exintegrante del equipo olímpico de snowboard de Canadá y ahora acusado de liderar una red de tráfico de cocaína en alianza con el Cártel de Sinaloa, se ha convertido en un campo de batalla narrativo que trasciende lo judicial. Para las autoridades estadounidenses, publicitar una captura exitosa por parte de sus unidades de élite refuerza su imagen de eficacia en la guerra contra las drogas. Para el gobierno mexicano, mantener el relato de la entrega voluntaria preserva el principio de soberanía y control nacional sobre su territorio, un tema de enorme sensibilidad política interna.

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