Violencia y reclutamiento forzado en Tierra Caliente: una crisis silenciosa

Desgarradores testimonios de familias atrapadas en la violencia

Filiberto Cruz Monroy
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La región de Tierra Caliente, que abarca partes de Michoacán, Estado de México y Guerrero, enfrenta una crisis humanitaria oculta. Grupos del crimen organizado, como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y La Nueva Familia Michoacana (LNFM), están reclutando de manera forzada a jóvenes, incluidos menores de edad y mujeres, en una zona donde la presencia del Estado es limitada y simbólica.

Jóvenes forzados a unirse a los cárteles

Testimonios de habitantes de Apatzingán, La Huacana, Gabriel Zamora y Buenavista revelan cómo estos grupos aprovechan la pobreza y el abandono institucional para atraer o forzar a los jóvenes a sus filas. En muchos casos, son utilizados como “halcones”, vigilantes que reportan movimientos de las autoridades o grupos rivales. A cambio, reciben celulares, motocicletas y pagos simbólicos.

Sin embargo, la realidad es aterradora: aquellos que intentan escapar son asesinados. “Nuestros muchachos están reforzando cercas en terrenos que les han arrebatado a los campesinos. Las mujeres cocinan, pero también participan en actividades ilícitas”, relató un testigo identificado como Cutberto, que habló bajo anonimato.

Fincas clandestinas y trabajos forzados

Las zonas serranas de Tierra Caliente se han convertido en centros de reclutamiento y control. Testimonios indican que los reclutados son trasladados a fincas clandestinas, donde deben realizar trabajos forzados, como vigilancia y cultivo en terrenos ocupados ilegalmente.

En ausencia de autoridad estatal, las organizaciones criminales han asumido roles que corresponden al gobierno. “Cuando hay violencia intrafamiliar, los criminales son los que ‘castigan’, no la justicia”, señaló Cutberto. Esto refleja cómo el crimen organizado ha suplantado las funciones del Estado.

Redes sociales como herramienta de cacería

Los cárteles utilizan plataformas como TikTok y Facebook para atraer jóvenes con falsas ofertas de empleo. Prometen sueldos altos, alojamiento y otros beneficios, pero en realidad son llevados a entrenamientos forzosos y explotación.

Familias desplazadas y un llamado desesperado

La violencia ha obligado a muchas familias a huir a ciudades como Ciudad de México, Tijuana, Cuernavaca o Acapulco. “Aquí no hay trabajo y la vida está controlada por ellos”, relatan los afectados. Frente a esta crisis, los habitantes de Tierra Caliente claman por la intervención de las autoridades de los tres niveles de gobierno para frenar el reclutamiento forzado y restaurar la paz.

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