«Silencio, la Tierra está pariendo un árbol». Vicente Huidobro
Uno de los poetas más prolíficos en la historia de las letras fue sin duda Vicente Pérez Huidobro( 1893-1948) mejor conocido como Vicente Huidobro. Procedente de una familia acomodada en el país de Chile y con la obtención de más del 80% del PIB nacional, los Pérez Huidobro no escatimaban en la educación de su hijo, el cual creció con 4 nodrizas de distintas lenguas formando una capacidad lingüística que lo llevó a imaginar de un modo brillante, situando a este escritor en un gran lugar de la memoria literaria.
Con una admiración profunda por el «poeta maldito» Jean Claude Arthur Rimbaud (1854-1891), Vicente no dejó tregua alguna al modo muy exclusivo que tuvo con las letras destacándose entre los más notables rapsodas de su momento y de todos los tiempos. Se requiere un compendio enorme para de algún modo sintetizar obra y biografía de este autor que aventuró su vida a una cantidad inédita de anécdotas teniendo una congruencia impecable entre su decir y hacer.
Uno de los más impresionantes, elaborados, sofisticados a nivel semántico, sintáctico y morfológico es el poema de «Altazor» que le costó más de una década redactar y que consta de un prefacio y siete cantos que hoy día es imperativo para cualquier lector apasionado por el vivir.
Aquí algunos enunciados del canto primero:
«Limpia tu cabeza de prejuicio y moral
Y si queriendo alzarte nada has alcanzado
Déjate caer sin parar tu caída sin miedo al fondo
de la sombra
Sin miedo al enigma de ti mismo 30
Acaso encuentres una luz sin noche
Perdida en las grietas de los precipicios.
Cae
Cae eternamente
Cae al fondo del infinito 35
Cae al fondo del tiempo
Cae al fondo de ti mismo
Cae lo más bajo que se pueda caer
Cae sin vértigo
A través de todos los espacios y todas las edades 40
A través de todas las almas de todos los anhelos y
todos los naufragios
Cae y quema al pasar los astros y los mares
Quema los ojos que te miran y los corazones que
te aguardan
Quema el viento con tu voz
El viento que se enreda en tu voz 45
Y la noche que tiene frío en su gruta de huesos
Cae en infancia
Cae en vejez
Cae en lágrimas
Cae en risas 50
Cae en música sobre el universo
Cae de tu cabeza a tus pies
Cae de tus pies a tu cabeza
Cae del mar a la fuente
Cae al último abismo de silencio 55
Como el barco que se hunde apagando sus luces».
