Nissan sorprendió al mercado al nombrar al mexicano Iván Espinosa como su nuevo presidente global, reemplazando a Makoto Uchida, quien dejó el cargo tras el colapso de las negociaciones de fusión con Honda. Espinosa, quien asumirá en abril como CEO y director ejecutivo, promete «devolver la estabilidad» a la automotriz japonesa, que reportó pérdidas anuales de 500 millones de dólares y despidió a miles de empleados en 2023.
El ejecutivo, de 40 años y con 21 años en Nissan —incluyendo roles clave en México y Sudeste Asiático—, enfrenta un doble desafío: reactivar las ventas y recuperar la confianza interna. Uchida, quien admitió no haber ganado el apoyo de sus equipos, calificó a Espinosa como un «hombre de autos lleno de energía» capaz de superar la crisis.
El fracaso de la fusión con Honda, que buscaba competir contra Tesla y marcas chinas en vehículos eléctricos, dejó a Nissan en desventaja. Según el Nikkei Business, Honda propuso convertir a Nissan en una subsidiaria, algo que la junta rechazó. Aunque Espinosa descartó revivir la fusión, no cerró la puerta a una «asociación estratégica» con Honda y Mitsubishi, su aliado minoritario.
El éxito de Espinosa dependerá de su capacidad para impulsar la innovación en movilidad eléctrica y reducir costos sin más recortes. Si logra estabilizar las finanzas y relanzar modelos competitivos, Nissan podría recuperar terreno frente a Tesla. Sin embargo, la sombra de Honda persiste: una alianza táctica, sin fusión, podría ser clave para compartir tecnología y mercados. Analistas prevén que, si Espinosa fracasa, Nissan podría convertirse en objetivo de adquisición, mientras la industria acelera hacia la electrificación
