El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca no ha dejado a nadie indiferente. Desde su primer día en el cargo, ha buscado cumplir con las promesas que marcaron su campaña, firmando 46 órdenes ejecutivas en un intento por reafirmar su agenda. Sin embargo, entre acciones concretas, pendientes por resolver y declaraciones rimbombantes, surgen interrogantes sobre el alcance real de sus medidas y la dirección que tomará su administración.
Lo cumplido: hechos en papel y simbolismos políticos
Trump ha avanzado en varias áreas, cumpliendo con medidas que resonaron entre sus seguidores. Entre ellas, destaca el indulto a los alborotadores del Capitolio del 6 de enero, un movimiento político que reafirma su conexión con las bases más radicales de su electorado. Además, firmó una orden ejecutiva para poner fin a la ciudadanía por derecho de nacimiento, aunque esta disposición enfrenta desafíos legales que podrían frustrar su implementación.
En el ámbito energético, cumplió con su promesa de desregular la fracturación hidráulica en Alaska, emitir permisos para oleoductos y frenar proyectos de energía eólica, subrayando su inclinación por priorizar combustibles fósiles sobre las energías renovables. En cuanto a la inmigración, el mandatario revirtió políticas clave de la era Biden, declaró una emergencia nacional en la frontera y reforzó el poder de los agentes migratorios, lo que ha generado un ambiente de temor en comunidades de inmigrantes. Estas acciones han sido acompañadas por restricciones al acceso al asilo y la promesa de deportaciones masivas, que aunque aún no se concretan a gran escala, ya impactan profundamente en la dinámica social en ciudades fronterizas.
Lo pendiente: promesas pospuestas y retos por superar
Entre las promesas más destacadas que Trump no logró concretar el primer día está la imposición de un arancel del 25% a productos de México y Canadá. Pese a su insistencia en que esta medida será implementada el 1 de febrero, la falta de acciones inmediatas plantea dudas sobre su viabilidad. De igual forma, su ambiciosa afirmación de que podría poner fin a la guerra en Ucrania en tan solo 24 horas se ha transformado en un discurso matizado. Aunque asegura que está dispuesto a dialogar con Vladimir Putin, no se han dado pasos tangibles para avanzar en este tema crítico.
Otra promesa incumplida hasta ahora es la relacionada con la industria automotriz. Aunque prometió revitalizarla mediante energía y materiales exclusivamente estadounidenses, no ha firmado órdenes relacionadas. Este incumplimiento podría decepcionar a sectores clave de trabajadores industriales que confiaron en sus promesas.
Solo palabras: declaraciones sin acción inmediata
En medio de estas iniciativas, hay promesas que hasta ahora se mantienen en el terreno discursivo. Trump afirmó que su administración lideraría “el mayor programa de deportación en la historia de Estados Unidos”, pero las deportaciones masivas aún no han comenzado.
Del mismo modo, su intención de “limpiar” Gaza mediante el reasentamiento de palestinos en Jordania y Egipto ha sido recibida con escepticismo, ya que no hay acuerdos claros con los líderes de estos países para llevar a cabo esta polémica iniciativa.
Asimismo, su promesa de proteger la «libertad de expresión» frente a la supuesta censura de empresas tecnológicas se ha limitado a la firma de órdenes simbólicas, dejando en el aire cómo estas medidas impactarán la regulación de redes sociales.
Impacto inicial: un país en tensión
El efecto inmediato de las acciones y discursos de Trump se siente en todo Estados Unidos. En las comunidades migrantes, el miedo y la incertidumbre son palpables, mientras que los sectores ambientalistas y progresistas ven con alarma la reversión de políticas climáticas y sociales. Las ciudades fronterizas, como Ciudad Juárez y El Paso, enfrentan una crisis humanitaria que podría intensificarse con el aumento de deportaciones.
Por otro lado, su decisión de indultar a los alborotadores del 6 de enero envía un mensaje divisivo que podría alimentar nuevas tensiones políticas. La promesa de cambios en política exterior, como la guerra en Ucrania, y las relaciones comerciales con México y Canadá, también auguran desafíos diplomáticos que marcarán los próximos meses.
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