El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, restó importancia este jueves a los moretones visibles en sus manos, luego de que fotografías difundidas en redes sociales generaran especulaciones sobre su estado de salud. El mandatario, de 79 años, aseguró que los hematomas se deben a un golpe accidental con una mesa y al uso regular de aspirina, negando que exista una condición médica grave detrás de las imágenes.
Las fotografías fueron tomadas durante su participación en el Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza, específicamente durante la ceremonia inaugural de la Junta de Paz. En ellas se observan moretones más marcados en la mano izquierda del presidente, lo que llamó la atención debido a que en ocasiones anteriores los hematomas se habían presentado en la mano derecha y solían estar cubiertos con vendajes o maquillaje.

Ante los cuestionamientos de la prensa, Trump respondió de manera directa mientras viajaba a bordo del avión presidencial Air Force One. “Me golpeé con la mesa”, declaró el líder republicano, minimizando la situación. Añadió que el consumo de aspirina, medicamento que toma como medida preventiva para la salud cardiovascular, puede provocar pequeños moretones. “Yo diría que tomen aspirina si les importa su corazón, pero no la tomen si no quieren tener un pequeño moretón”, comentó.
La Casa Blanca respaldó la versión del presidente y reiteró que los hematomas no representan un riesgo para su salud. Funcionarios explicaron que la combinación de frecuentes apretones de mano y el uso de aspirinas puede provocar la aparición de este tipo de marcas, especialmente en personas de edad avanzada.
Sin embargo, la difusión de las imágenes provocó un aumento en las especulaciones sobre el estado físico de Trump, quien se convirtió en la persona de mayor edad en asumir la presidencia de Estados Unidos. En redes sociales, usuarios y analistas debatieron sobre su condición médica, alimentados por antecedentes recientes relacionados con su salud.

Además de los moretones en las manos, en eventos públicos recientes se ha observado al mandatario con hinchazón en las piernas y, en algunos actos oficiales, pareció quedarse dormido brevemente, lo que incrementó las dudas entre la opinión pública.
En julio de 2025, el gobierno estadounidense informó que Trump fue diagnosticado con insuficiencia venosa crónica, una condición benigna y común, especialmente en adultos mayores. Esta afección ocurre cuando las válvulas de las venas no funcionan correctamente, provocando la acumulación de sangre en las extremidades inferiores, lo que genera hinchazón, calambres y cambios en la piel. Según especialistas, la condición puede tratarse con medicamentos, cambios en el estilo de vida o procedimientos médicos específicos.
Pese a este diagnóstico, la Casa Blanca ha insistido en que el presidente mantiene un buen estado de salud general. En diciembre, el médico presidencial, Sean Barbabella, informó que el sistema cardiovascular de Trump “muestra una salud excelente”, tras los resultados de una resonancia magnética realizada en octubre.
Asimismo, fotografías tomadas un día antes del evento en Davos no mostraban signos visibles de moretones en la mano izquierda, lo que refuerza la versión de que el golpe ocurrió recientemente y no está relacionado con una condición médica preexistente.
El equipo médico presidencial continúa monitoreando de manera regular la salud del mandatario, mientras que la administración busca frenar la desinformación y las especulaciones que circulan en plataformas digitales.
Las autoridades reiteraron que Trump mantiene una agenda activa y que no se han realizado cambios en sus actividades oficiales a raíz de este episodio.
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