El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que impondrá aranceles a los vehículos ensamblados en México, argumentando que su país no permitirá que se sigan construyendo plantas automotrices en territorio mexicano con el único propósito de vender autos en el mercado estadounidense. En una entrevista, el mandatario dejó claro que está dispuesto a aplicar tarifas para proteger la industria automotriz nacional.
«En México están construyendo plantas de automóviles por todos lados para fabricar coches y venderlos en Estados Unidos. Yo les digo: ‘De ninguna manera, no van a hacer eso’. Vamos a imponer aranceles a esos autos, no queremos esos autos, podemos fabricarlos aquí mismo», declaró Trump.
Esta advertencia se suma a la reciente firma de un decreto con el que impuso un arancel del 25% a las importaciones de acero y aluminio de todo el mundo. Además, el presidente estadounidense adelantó que está considerando medidas adicionales que afectarían a los sectores automotriz, farmacéutico y tecnológico, con tarifas específicas sobre chips informáticos.
Trump también ha intensificado la presión sobre sus socios comerciales y su principal rival económico, China, que desde el martes enfrenta aranceles adicionales del 10%, además de los que ya tenía en vigor. En respuesta, Pekín impuso medidas de represalia con tarifas selectivas sobre productos estadounidenses con un valor de 14 mil millones de dólares, afectando industrias clave en Estados Unidos.
Durante su campaña presidencial, Trump ya había amenazado con imponer aranceles de hasta el 200% a los vehículos importados desde México. En una entrevista en 2024, aseguró que su objetivo es evitar que las armadoras mexicanas sigan abasteciendo el mercado estadounidense a costa de la industria automotriz nacional.
«Todo lo que estoy haciendo es decir ‘pondré 200 o 500, no me importa’. Pondré un número en el que no puedan vender ni un coche», afirmó el mandatario, destacando que su prioridad es proteger a los fabricantes estadounidenses.
Trump ha insistido en que no permitirá que compañías extranjeras instalen fábricas en México para luego exportar vehículos a su país. “No quiero su coche. No podrán vender autos. No voy a dejar que construyan una fábrica justo al otro lado de la frontera y vendan millones de autos en Estados Unidos y destruyan aún más Detroit”, subrayó.
Esta postura representa un nuevo desafío para la industria automotriz mexicana, que en los últimos años ha sido un pilar clave en el comercio bilateral entre ambos países. De implementarse estos aranceles, el impacto económico podría ser significativo, afectando tanto a las empresas que fabrican en México como a los consumidores estadounidenses, que podrían enfrentar precios más altos en los vehículos importados.
