Un equipo internacional de astrofísicos ha hecho un descubrimiento sorprendente al analizar las imágenes del telescopio espacial James Webb. Los enigmáticos «puntitos rojos» observados por el Webb son, en realidad, galaxias primitivas del Universo temprano, conocidas por su eficiencia en la producción de polvo cósmico.
El hallazgo, liderado por el Centro de Astrobiología (CAB) en Madrid, fue posible gracias al instrumento MIRI del telescopio Webb, el cual opera en el infrarrojo medio. MIRI es especialmente adecuado para observar objetos fríos, muy lejanos, y aquellos ocultos detrás de polvo, como las primeras galaxias del Universo.
Durante los primeros tres años de operaciones científicas, el Webb, fruto de una colaboración entre la ESA, la NASA, y la Agencia Espacial Canadiense, detectó los llamados Little Red Dots (LRD) o «puntitos rojos». Ahora, con los nuevos datos recopilados por MIRI, los científicos han confirmado que estos puntos son galaxias tempranas repletas de polvo, un material crucial para la formación de planetas y, posiblemente, vida.
Los «puntitos rojos» contienen grandes cantidades de polvo en forma de pequeños granos de carbono, que se encuentran a temperaturas mucho más altas que el polvo de las galaxias cercanas. Estas partículas de polvo alcanzan temperaturas similares a las de un horno o incluso a la lava de un volcán, lo que sugiere una fuente de calentamiento extremadamente energética, como estrellas muy jóvenes y masivas o agujeros negros supermasivos.
El equipo de investigación cree que el origen del polvo y su fuente de calentamiento se deben a la presencia de una gran cantidad de estrellas muy jóvenes y azules, que viven períodos muy cortos y producen enormes cantidades de polvo. Estas estrellas podrían explicar los reflejos azules observados en los «puntitos rojos».
El descubrimiento indica que probablemente estamos presenciando el primer gran evento de formación estelar en algunas de las galaxias más jóvenes conocidas. Esto confirma que el polvo se produjo en grandes cantidades en el Universo temprano y eventualmente se fusionará para formar planetas y, posiblemente, vida.
Pablo G. Pérez-González, investigador del CAB y primer autor del estudio, concluyó que este hallazgo abre nuevas perspectivas sobre la formación y evolución de las galaxias en el Universo primigenio.
