En las historias que leemos en los comics, encontramos a un villano y a un héroe, este último se dedica incansablemente a proteger el bienestar de todas las personas de su comunidad, incluso en muchas ocasiones con métodos o técnicas que pueden resultar cuestionados o poco exitosos.
Esas historias suelen tener un final feliz, sobretodo cuando el héroe logra derrotar al villano y con ello generar bienestar y paz para las personas que esperaban el protagonismo del héroe.
En México existe una deuda histórica para proteger los derechos humanos de todas las personas, si bien es cierto que hoy día contamos con elenco de derechos y libertades muy amplio en nuestra Constitución, lo cierto es que no todos son efectivos o no se ejercen en las mismas circunstancias.
En ese sentido, es necesario que exista una amplia coordinación y participación entre lo que hacen nuestros legisladores, la presidencia de la República y las personas juzgadoras, ya que solo a través del diálogo y la actuación cooperativa, se logrará implementar las acciones necesarias para que gocemos de acceso a hospitales y medicamentos, contemos con buenas escuelas públicas, se proteja el derecho al medio ambiente sano y el acceso al agua potable, se garantice el derecho a votar de todas las personas y evitar los actos arbitrarios de nuestras autoridades.
El héroe de nuestra historia es ese factor, que busca mediante el diálogo entre las diferentes autoridades, lograr que se garanticen nuestros derechos e incluso que se generen tratos que distingan de manera positiva los diferentes grupos, es decir, necesitamos que existan medidas y acciones positivas y diferencias para proteger los derechos de las mujeres, niñas, niños y adolescentes, de las personas adultas mayores, de las personas migrantes, las que pertenecen a la diversidad sexual, las que están en pobreza extrema o que tienen una situación delicada de salud.
Desde luego como en toda historia debe existir un villano, que en nuestro caso sería la falta de coordinación, las violaciones graves a derechos por las autoridades o los actos arbitrarios que también se cometen en el ámbito privado.
Para poder vencer al villano y que el acto heroico se consume, necesitamos una relación estrecha entre poderes, un poder judicial humanista y profesional, una sociedad igualitaria que proteja a las personas en situación de desventaja y una visión holística que desde la dignidad humana centre todos sus esfuerzos para que los derechos sean una realidad y no una mera expectativa que solo se garantiza para los grupos o personas de poder.
