Este domingo, la dirigencia nacional de Morena, encabezada por Luisa María Alcalde, cerró su gira nacional en la emblemática Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, Ciudad de México. El evento, que marcó el fin de 10 semanas de recorrido por diversas entidades del país, estuvo marcado por la participación de Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien aprovechó la ocasión para dirigirse a los asistentes con un emotivo discurso que resaltó la importancia de la unidad en el movimiento.
López Beltrán, nacido en Macuspana, Tabasco, pero identificado como “chilango por convicción y adopción”, agradeció a la capital por ser el lugar donde su familia construyó gran parte de su historia política. En su intervención, hizo un guiño a los capitalinos y expresó su gratitud por la ciudad que, según él, les dio «todo». «Nos consideramos chilangos por adopción y por convicción», dijo, generando el aplauso de los presentes. Reafirmó su compromiso con la ciudad de México y, especialmente, con los sectores más vulnerables, expresando que su vida y lucha estarán dedicadas a mejorar la situación de los más pobres, siguiendo el legado de su padre: «amor con amor se paga».
El evento no estuvo exento de desafíos. Aunque la Plaza de las Tres Culturas no estuvo completamente abarrotada y el ánimo decayó durante las largas esperas, López Beltrán aprovechó la oportunidad para enfatizar un mensaje de unidad dentro del partido. A pesar de los logros de Morena, como la mayoría en el Legislativo y en las gubernaturas estatales, subrayó que la principal amenaza para el movimiento radica en las divisiones internas. Afirmó que aunque la oposición está moral y políticamente derrotada, cualquier fractura interna podría ser utilizada en su contra. «El mayor riesgo que tenemos es fortalecer a la oposición con nuestra división», dijo, haciendo un llamado a mantener el movimiento unido y a cuidar el legado de su padre.
López Beltrán también recordó a los presentes la histórica concentración que AMLO encabezó en 2012 en la misma Plaza de las Tres Culturas, un acto que consolidó el compromiso de lucha por la democracia y contra el autoritarismo. En este contexto, el líder de Morena resaltó la importancia de seguir el ejemplo de quienes lucharon antes que ellos y agradeció a los fundadores del partido. Aseguró que, como nueva generación de políticos, su misión es consolidar los logros alcanzados y seguir luchando por un México más justo y democrático.
De cara a 2024, Morena ha fijado un ambicioso objetivo: aumentar su número de militantes de 2.5 millones a 10 millones para el próximo año. La meta incluye credencializar a todos sus miembros, y ya se han implementado estrategias para hacer crecer la base de apoyo, especialmente en la Ciudad de México, donde se busca sumar a 900,000 nuevos militantes. La exsecretaria de Gobernación, Luisa María Alcalde, también destacó la importancia de la unidad y la responsabilidad compartida para fortalecer el movimiento de Morena. Hizo un llamado a todos los simpatizantes y militantes a cuidar y proteger al partido, asegurando que esta es una tarea colectiva y fundamental para el futuro del movimiento.
