Pues ya pasadas las tan esperadas vacaciones de semana santa y volviendo a la “cruda realidad” no puedo dejar a un lado un tema que se volvió tendencia en dichos días de descanso.
“La rebelde y polémica” alcaldesa de la Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, de nueva cuenta volvió a ser tendencia en redes sociales, nada más y nada menos que por aparecer en “poca ropa” (o sea en bikini), estando en la playa.
La pregunta aquí sería: ¿cuál es la falta a la moral que según algunos usuarios de redes cometió la alcaldesa? Estaba en un destino playero, ¿querían acaso que apareciera con blusa de cuello alto y pantalones? Ahora resulta que aparecer así es “pecado”. Por favor.
Esta publicación en particular provocó un sinfín de comentarios, la tacharon de frívola, cara bonita, vanidosa, niña rica, sin futuro político, entre muchos otros adjetivos.
Cara bonita: sí es
Vanidosa: no lo sé, pero si lo fuera; ¿qué mujer no tiene un dejo de vanidad?
Niña rica: también es, pero no tiene la culpa de nacer en una familia de clase alta.
Sin futuro político: nadie tenemos una bola de cristal para saberlo, pero yo creo que sí.
Pero aquí hay dos puntos relevantes que quisiera puntualizar:
1.- Antes de ser figura política, Alessandra era y es activista, además de ser muy activa en sus redes sociales, suele mostrar su día a día, a su familia, los casos que acompaña en temas de feminismo y hoy su labor como alcaldesa.
2.- No por ser política dejas de ser humana; es decir mostrarse tal cual es, no existe la perfección en NADIE.
Y algo que también quiero mencionar y me parece inaudito, es que hay un alto porcentaje de mujeres que la atacan, estamos en pleno 2025 y como género no hemos aprendido nada. Estoy de acuerdo en que se le critiqué por su trabajo como funcionaria pública, si fuese con respeto estaría mejor, pero ya es mucho pedir. Pero que la critiquen mujeres por su manera de vestir no lo concibo, sin duda nos falta muchísima empatía. Y esto aplica para cualquier funcionario, pero si es mujer me parece aún más lamentable que siga habiendo este tipo de agresiones.
Yo prefiero ver a un político que deje ver su parte humana, que aquel que pretende ser “perfecto” y a la larga le saquen “sus trapitos al sol”.
Y sin tanto choro y aunque ustedes no están para saberlo, pero yo sí estoy para contarles que esta columna es patrocinada por mí, la alcaldesa de la Cuauhtémoc ni siquiera me sigue en redes sociales, para que no alucinen. Nos leemos la próxima.
“La gente perfecta no es real y la gente real no es perfecta. Disfrutemos de nuestra maravillosa imperfección”.
Walter Riso.
Yolanda Díaz
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