La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo respondió este jueves al senador Gerardo Fernández Noroña sobre la controversia por el uso de un vuelo privado para trasladarse entre municipios de Coahuila. La mandataria evitó entrar en debate directo y subrayó que cada político será evaluado por la ciudadanía, tras los cuestionamientos por la renta de la aeronave, cuyo costo aproximado fue de 14,000 dólares por dos días de traslado.
El vuelo privado de Noroña se empleó para cubrir sus informes de actividades denominados “A ras de tierra”, visitando Torreón, Francisco I. Madero, Piedras Negras y Acuña. El gasto, que supera dos veces su salario mensual bruto de 131,000 pesos, generó críticas por presunta incongruencia con la política de austeridad de Morena.
Detalles del uso de la aeronave
El senador argumentó que el traslado aéreo fue necesario por falta de tiempo para cubrir cuatro municipios en dos días, y señaló que Sheinbaum habría avalado el uso de vuelos privados en casos excepcionales.
“La compañera presidenta dijo claramente que cuando es necesario (usar este tipo de vuelos)”, indicó Noroña.
El costo de 2,000 dólares por hora de vuelo ascendió a aproximadamente 280,000 pesos por el total del traslado, cifra que generó polémica entre la ciudadanía y medios de comunicación.
Política de austeridad de Morena
La presidenta ha instado a sus integrantes a conducirse con austeridad y evitar lujos. En mayo pasado envió una carta a legisladores y funcionarios de Morena para no usar helicópteros ni aviones de lujo, evitar campañas anticipadas y terminar con el “turismo político”.
Sheinbaum ha señalado que cuando realiza viajes oficiales, generalmente utiliza aeronaves de las Fuerzas Armadas o vuelos comerciales, como parte de la transparencia y la prudencia en el gasto público.
Reacciones y debate público
El caso de Noroña reaviva el debate sobre el uso de recursos públicos y la congruencia de los políticos con sus discursos de austeridad. Analistas señalan que, aunque los traslados pueden justificarse por tiempo o logística, los costos elevados generan percepciones de privilegio y contradicción con los principios de Morena.
Sheinbaum optó por no polemizar públicamente, indicando que cada ciudadano decidirá sobre el desempeño y las decisiones de los políticos.
“No voy a entrar en debate. Cada quien es libre de opinar y que a cada quien nos evalúe la gente”, aseguró la mandataria.
El episodio destaca la tensión entre las necesidades logísticas de los legisladores y la exigencia ciudadana de austeridad y transparencia. La evaluación final sobre la congruencia de los actos políticos recaerá en la opinión pública, mientras el senador defiende la justificación de sus traslados y Sheinbaum mantiene su postura de prudencia.
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