La presidenta Claudia Sheinbaum anunció este viernes en Chetumal, Quintana Roo, que las pipas adquiridas en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador para combatir el huachicol pasarán de la administración de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) a Petróleos Mexicanos (Pemex), en respuesta a reportes de retrasos en el transporte de combustible.
Sheinbaum responde a rumores de desabasto
Durante su conferencia matutina, la mandataria federal rechazó que exista desabasto de combustible en el país y aseguró que los problemas detectados se deben a retrasos con contratos de transportistas privados.
“No, no hay desabasto. Hay combustible suficiente. Se trata de un tema de transporte que ya se está resolviendo”, afirmó Sheinbaum.
Pipas compradas en el sexenio de AMLO
En enero de 2019, como parte de la estrategia del expresidente Andrés Manuel López Obrador contra el robo de combustible —conocido como huachicol—, México adquirió 671 pipas en Estados Unidos con una inversión cercana a 100 millones de dólares.
Estas unidades fueron asignadas a la Sedena bajo el Plan DN-III para garantizar el abasto y se consideraron un asunto de seguridad nacional.
De Sedena a Pemex: un cambio de estrategia
Cinco años después, Sheinbaum confirmó que parte de esas pipas seguían bajo control militar, pero ahora serán transferidas a Pemex.
“Una parte de estas pipas la administraba la Sedena y ahora pasarán a Pemex. Ese es parte del ajuste que estamos realizando”, explicó.
Con ello, se busca agilizar la distribución y evitar retrasos en zonas con alta demanda de combustibles.
La importancia de estas pipas
Especialistas en energía señalan que la transferencia busca hacer más eficiente la logística de transporte y reducir la dependencia de contratos externos con transportistas privados, los cuales han generado retrasos recientes.
Además, el cambio ocurre en un contexto en que Pemex busca reforzar su control operativo y reducir vulnerabilidades en la cadena de suministro energético.
Contexto: la lucha contra el huachicol
El huachicoleo fue uno de los mayores desafíos al inicio del gobierno de López Obrador, con pérdidas estimadas en más de 60 mil millones de pesos anuales. La compra de pipas en 2019 fue considerada una medida de emergencia para garantizar el suministro mientras se cerraban ductos controlados por bandas criminales.
Hoy, bajo la presidencia de Sheinbaum, el reto ya no es solo el robo de combustible, sino también la eficiencia y transparencia en la distribución.
¿Qué significa para los ciudadanos?
La decisión de trasladar las pipas a Pemex busca dar certeza sobre el abasto y reducir rumores de desabasto en gasolineras. No obstante, organizaciones civiles advierten que se requiere mayor transparencia sobre la operación de estos activos y su impacto en los costos de transporte de combustibles.
El cambio de administración de las pipas de Sedena a Pemex representa un ajuste estratégico en la política energética del gobierno de Claudia Sheinbaum, con el objetivo de garantizar el suministro y responder a inquietudes ciudadanas sobre posibles fallas en el transporte.
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