La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo afirmó que la propuesta para nombrar al exfiscal general Alejandro Gertz Manero como embajador de México en un país amigo es un reconocimiento a su trabajo al frente de la Fiscalía General de la República (FGR), y aclaró que se trató de un acuerdo entre ambas partes. La declaración se realizó este diciembre de 2025 desde Palacio Nacional, luego de que se diera a conocer que el Gobierno federal espera el beneplácito del país receptor para concretar el nombramiento.
Durante su conferencia, la mandataria explicó que el ofrecimiento se hizo de manera directa en una reunión privada con el exfiscal y subrayó que la decisión se apega plenamente a la Ley del Servicio Exterior Mexicano, que faculta al Ejecutivo federal para designar embajadores que no necesariamente provengan del servicio diplomático de carrera. Sheinbaum destacó que este tipo de nombramientos están previstos en la legislación vigente y forman parte de las atribuciones legales de la Presidencia.
Contexto del nombramiento diplomático
El posible nombramiento de Gertz Manero como embajador se produce tras su salida de la Fiscalía General de la República, institución que encabezó durante varios años en un periodo marcado por investigaciones de alto perfil, debates sobre la autonomía del Ministerio Público y cuestionamientos públicos sobre el desempeño del sistema de justicia federal.
Sheinbaum señaló que el Gobierno federal se mantiene a la espera de la respuesta formal del país receptor para oficializar el nombramiento. De concretarse, Gertz Manero se integraría al cuerpo diplomático mexicano bajo la figura de designación presidencial, una práctica que ha sido utilizada por distintos gobiernos en México y en otros países para incorporar perfiles políticos o técnicos a tareas de representación internacional.
Facultades legales de la Presidencia
La presidenta enfatizó que la Ley del Servicio Exterior Mexicano permite este tipo de designaciones y que su administración actúa conforme al marco legal. Explicó que la normativa establece claramente la posibilidad de nombrar embajadores por designación, sin que ello represente una violación a la carrera diplomática ni a los procedimientos institucionales.
En ese sentido, Sheinbaum subrayó que la figura del embajador designado ha sido utilizada históricamente para fortalecer relaciones bilaterales en contextos específicos, aprovechando la experiencia y trayectoria de perfiles con conocimiento profundo del Estado mexicano y sus instituciones.
Reconocimiento a la gestión en la FGR
De acuerdo con la presidenta, la propuesta de embajada responde al reconocimiento por el trabajo realizado por Gertz Manero durante su gestión como fiscal general. Indicó que, más allá de las opiniones encontradas sobre su desempeño, se trata de una evaluación política y administrativa que valora su papel institucional y su experiencia en el servicio público.
Sheinbaum puntualizó que la decisión no pretende abrir un debate sobre investigaciones específicas ni sobre asuntos pendientes en la FGR, ya que esos temas corresponden a las autoridades ministeriales y judiciales competentes. Enfatizó que su gobierno mantiene el respeto a la autonomía de las instituciones de procuración de justicia.
Un acuerdo entre ambas partes
La mandataria reveló que el ofrecimiento se realizó en una reunión directa y que fue bien recibido por el exfiscal. Señaló que Gertz Manero expresó su interés en asumir una representación diplomática y que existe confianza en que desempeñará adecuadamente la encomienda en caso de concretarse el nombramiento.
Este elemento, dijo, es clave para entender la decisión como un acuerdo mutuo y no como una imposición unilateral del Ejecutivo. “Fue un acuerdo entre los dos”, reiteró Sheinbaum al ser cuestionada sobre el proceso.
Reacciones y debate público
El anuncio ha generado reacciones diversas en el ámbito político y mediático. Mientras algunos sectores consideran que el nombramiento reconoce la trayectoria institucional del exfiscal, otros han planteado cuestionamientos sobre la oportunidad y el mensaje político que envía la designación, especialmente en un contexto de exigencia ciudadana por mayor transparencia y rendición de cuentas.
Especialistas en política exterior señalan que la designación de embajadores no provenientes de la carrera diplomática es legal, pero recomiendan que estos nombramientos se acompañen de perfiles con capacidad de interlocución internacional y conocimiento del contexto del país receptor.
Próximos pasos
El Gobierno federal informó que el proceso se encuentra en espera del beneplácito diplomático, un paso obligatorio en este tipo de nombramientos. Una vez recibido, el Ejecutivo enviaría la propuesta al Senado de la República para su ratificación, conforme al procedimiento constitucional.
Hasta entonces, Gertz Manero no asumirá formalmente funciones diplomáticas, y la Cancillería continuará con los trámites correspondientes.
Con este anuncio, la administración de Sheinbaum perfila una política exterior que combina perfiles de carrera con designaciones políticas estratégicas, en un contexto regional e internacional que exige representación activa y coordinación institucional.
