En un discurso histórico ante los líderes de la Celac, la presidenta Claudia Sheinbaum sorprendió al proponer una cumbre económica regional basada en prosperidad compartida y respeto a las soberanías nacionales. Con críticas contundentes a la criminalización de migrantes y a los bloqueos contra Cuba y Venezuela, su mensaje resonó fuerte entre los mandatarios presentes, recibiendo ovaciones cerradas.
Antes de su intervención, Sheinbaum sostuvo encuentros estratégicos con Gustavo Petro (Colombia), Lula da Silva (Brasil) y Bernardo Arévalo (Guatemala), reforzando lazos bilaterales. Estos diálogos sentaron las bases para lo que podría ser un nuevo capítulo en la integración latinoamericana, con México como actor clave.
La mandataria destacó que, con un PIB regional de 6.6 trillones de dólares y siendo la principal exportadora de alimentos, América Latina tiene todo para convertirse en un bloque económico fuerte. Propuso cooperación en seguridad alimentaria, energías limpias, tecnología y salud, enfatizando que «ningún país debe quedarse atrás».
Sheinbaum pidió atender las causas estructurales de la migración, rechazando discursos de odio y defendiendo los derechos humanos. «Los migrantes son héroes», afirmó, recordando su aporte tanto a México como a EE.UU. También exigió el fin de los bloqueos económicos, calificándolos como obstáculos para la paz regional.
Prospectiva
El llamado de Sheinbaum marca un punto de inflexión para la Celac. Si los países logran superar diferencias y priorizar la unidad regional, podrían emerger como un bloque influyente en la economía global. Sin embargo, el éxito dependerá de acciones concretas y voluntad política. ¿Será este el inicio de una América Latina más unida y próspera?
