Sheinbaum activa aranceles para blindar el T-MEC

Jair Figueroa
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El Gobierno de México, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, activó este jueves nuevos aranceles a productos importados desde China y otros países sin tratado comercial, una medida que entra en vigor en 2026 y busca proteger el empleo, fortalecer la industria nacional y blindar al país ante la próxima revisión del T-MEC, en un contexto de crecientes tensiones comerciales globales.


Nuevos aranceles: una decisión estratégica

La política comercial del nuevo gobierno federal dio un giro relevante con la entrada en vigor del llamado “parche arancelario”, una medida aprobada por el Congreso en diciembre de 2025 y diseñada para reducir la dependencia de importaciones de bajo costo, principalmente de origen asiático.

Los nuevos gravámenes afectan de forma directa a sectores clave como el calzado, juguetes, textil, manufactura y autopartes, industrias que en los últimos años han visto disminuir su competitividad frente a productos importados, especialmente desde China.

De acuerdo con la Secretaría de Economía, esta estrategia responde a la necesidad de reordenar las cadenas de suministro, fortalecer el mercado interno y cumplir con los compromisos regionales establecidos en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).


Aranceles y sectores afectados: calzado y juguetes

Calzado: uno de los sectores más impactados

En 2024, México importó 2,163 millones de dólares en calzado, de los cuales 41.5% provinieron de China, según cifras oficiales. Con la nueva política arancelaria, este sector enfrentará tasas que van del 25% al 35%, dependiendo del tipo de mercancía.

Productores nacionales han señalado que durante años han competido en condiciones desiguales frente a productos asiáticos de bajo costo, por lo que ven en esta medida una oportunidad para recuperar mercado y empleo local.

Juguetes: un ajuste del 30%

El caso de los juguetes es aún más representativo. En 2024, las importaciones alcanzaron 3,281 millones de dólares, con 61.5% de origen chino, de acuerdo con el Inegi. A partir de 2026, estos productos estarán sujetos a un arancel general del 30%.

La intención, según el gobierno federal, es abrir espacio a la producción nacional, incentivar la inversión y reducir la dependencia de importaciones en temporadas clave como el cierre de año.


Textil y autopartes: impacto regional

La política arancelaria también se extiende a insumos textiles y autopartes, sectores considerados estratégicos dentro de las cadenas de suministro regionales de América del Norte.

Estas industrias juegan un papel central en el comercio con Estados Unidos y Canadá, por lo que el ajuste busca alinear la política industrial mexicana con los estándares del T-MEC, evitando sanciones o conflictos comerciales en la próxima revisión del tratado.


Contexto internacional y presión comercial

El anuncio ocurre tras un 2025 marcado por la guerra comercial impulsada por Donald Trump, quien ha reiterado amenazas de imponer aranceles a productos mexicanos si no se corrigen desequilibrios comerciales.

Analistas consideran que la decisión de Sheinbaum representa un alineamiento estratégico con Estados Unidos, el principal socio comercial de México, en un momento clave para la estabilidad del acuerdo regional.

Desde la óptica del gobierno mexicano, la medida no solo es defensiva, sino también una apuesta por la reindustrialización del país, con el objetivo de proteger alrededor de 350 mil empleos directos e indirectos.


Reacción de China y postura de México

Desde Pekín, el Ministerio de Comercio de China expresó su inconformidad y calificó la decisión como una práctica de proteccionismo unilateral, solicitando a México reconsiderar la medida.

En respuesta, la Secretaría de Economía aclaró que los aranceles no están dirigidos a un país específico, sino que aplican a todas las naciones con las que México no mantiene un tratado comercial vigente, subrayando que se trata de una política general y no discriminatoria.


¿Qué sigue para el consumidor?

Especialistas advierten que, en el corto plazo, algunos productos podrían incrementar su precio, especialmente en sectores altamente dependientes de importaciones. Sin embargo, el gobierno confía en que el fortalecimiento de la producción nacional permitirá estabilizar costos y generar mayor empleo en el mediano plazo.

La medida marca un punto de inflexión en la política económica del nuevo sexenio y coloca a México en una posición más firme rumbo a la revisión del T-MEC.


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