La mañana del 21 de junio de 2025, la periodista Shanik Berman reveló en el programa Todo para la mujer que, al entrevistar al actor Andrés García en sus primeros días como comunicadora, él la invitó de forma inapropiada a “beber del…” tras abrirse el pantalón en su camerino, acusación que ahora califica como acoso y no simple coqueteo.
Contexto de la revelación
El entorno de la entrevista
Shanik narró que, al ser enviada a cubrir a Andrés García —protagonista de Pedro Navajas—, no lo identificó al principio. Confundida ante un “hombre de ojos verdes”, accedió al camerino, donde el actor supuestamente mostró su “pr**” y la invitó de manera abusiva.
Momento de descubrimiento
Solo después entendió que él era el artista. “Entonces yo le pregunté: ‘¿y Andrés García?’, y me dijo: ‘soy yo’”, relató. Esa revelación la marcó, aunque en ese momento interpretó los hechos como coqueteo y no como violación de límites.
De coqueteo a acoso: cambio de perspectiva
Reconocimiento tardío del acoso
Shanik explicó que, en aquella época, las acciones no se identificaban como acoso. Sin embargo, tras la reflexión y las críticas de su compañera Liz López, entiende que lo vivido fue abuso de poder y falta de respeto hacia su carrera.
Corrección pública y apoyo
Liz López intervino: “Eso en estos tiempos se llamaría acoso… no se debe normalizar”. La corrección fue clave para reconocer que no se trataba de un piropo, sino de un acto violento en el entorno laboral.
Implicaciones para la industria
Poder y vulnerabilidad
El caso expone cómo figuras con fama pueden aprovechar su posición para ejercer presión, y cómo las primeras generaciones de periodistas eran vulnerables ante conductas abusivas.
Evolución del entendimiento del acoso
Lo que en el pasado pudo percibirse como coqueteo hoy se cataloga como acoso, mostrando un cambio cultural en el reconocimiento de conductas inapropiadas en espacios laborales o mediáticos.
Reflexión y llamado
Shanik ha invitado a colegas y empresas a reforzar protocolos de protección en el ejercicio periodístico. Su testimonio también anima a otras mujeres a visibilizar experiencias similares, dignificando sus propias historias.
El testimonio de Shanik Berman sobre Andrés García no solo cuestiona comportamientos del pasado sino que abre un debate sobre el respeto y seguridad de las mujeres en la industria del entretenimiento. Es tiempo de reconocer el acoso donde antes hubo silencio y distorsión.
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