El Senado de Estados Unidos propuso este sábado reducir al 1% el polémico impuesto a las remesas incluido en el megaproyecto de ley fiscal impulsado por el expresidente Donald Trump, según el último borrador difundido por el Comité de Finanzas. La decisión busca suavizar críticas, especialmente en México, donde las remesas son un pilar económico vital. La medida, de ser aprobada, entraría en vigor tras el 31 de diciembre de 2025 y aplicaría solo a transferencias en efectivo o instrumentos físicos similares.
Un impuesto que genera controversia dentro y fuera de EE. UU.
La nueva versión del proyecto fiscal que se discute en el Senado estadounidense incluye una reducción significativa al impuesto sobre las remesas enviadas desde Estados Unidos al extranjero. La tasa del 1% representa una baja frente al 3.5% propuesto inicialmente y al 5% aprobado en mayo por la Cámara de Representantes. Aunque el texto aún no tiene garantizado su avance legislativo, la modificación sugiere un intento de la mayoría republicana por minimizar la oposición, sobre todo en América Latina.

Este gravamen ha sido impulsado por Trump como parte de un paquete de medidas que, asegura, pretende aliviar la carga fiscal para los ciudadanos estadounidenses, mientras refuerza el financiamiento para infraestructura fronteriza y medidas migratorias. Sin embargo, ha despertado fuertes reacciones en sectores diplomáticos, empresariales y sociales, por su posible impacto en los hogares que dependen de estos envíos.
México en el centro del debate
México, principal receptor de remesas procedentes de Estados Unidos, se encuentra en una posición crítica frente a esta iniciativa. Según cifras del Banco de México (Banxico), en 2023 las remesas sumaron más de 59 mil millones de dólares, recursos que benefician directamente a millones de familias mexicanas en situación vulnerable.
Desde mayo, el gobierno de México, encabezado por la entonces jefa de Gobierno y ahora presidenta electa Claudia Sheinbaum, ha sostenido conversaciones con el Senado estadounidense para evitar que los migrantes mexicanos resulten afectados. “No queremos que las remesas tengan impuestos, porque es injusto, porque viola convenios y porque va en contra de la gente más pobre”, afirmó Sheinbaum en una declaración pública.
Lo que contempla el nuevo borrador del Senado
El documento presentado por el Comité de Finanzas especifica que el impuesto solo se aplicará a transferencias físicas, como efectivo, giros postales o cheques de caja, excluyendo plataformas digitales de envío de dinero. Esta precisión responde a presiones de diversos sectores que demandaban un tratamiento más equitativo y acorde con la realidad tecnológica de las transacciones financieras internacionales.
Además, los legisladores republicanos argumentan que esta versión evitará una subida fiscal superior a los 4 billones de dólares, lo cual califican como un “alivio fiscal necesario”. No obstante, críticos señalan que el impacto económico y social en comunidades migrantes no ha sido debidamente evaluado.
Trump refuerza su postura en medio de tensiones políticas
Apenas este jueves, Donald Trump volvió a defender públicamente el impuesto a las remesas. En un discurso en la Casa Blanca para impulsar la aprobación del plan fiscal, aseguró que los ingresos derivados del impuesto ayudarían a financiar la construcción de nuevas secciones del muro fronterizo y a reforzar las deportaciones.

“Vamos a imponer un nuevo impuesto a las remesas de dinero enviadas al extranjero y aumentar drásticamente las deportaciones a un mínimo de un millón de inmigrantes indocumentados al año”, dijo el exmandatario, marcando así la línea dura que caracteriza su política migratoria.
Apoyo empresarial y divisiones legislativas
La Cámara de Comercio de Estados Unidos se pronunció a favor del megaproyecto fiscal, señalando que “el Congreso tiene la oportunidad de hacer permanentes estas políticas y ayudar a las empresas”. Sin embargo, dentro del propio Senado persisten divisiones sobre la conveniencia de incluir un impuesto a las remesas en un paquete fiscal de tal magnitud.
Algunos senadores han advertido que la medida podría fomentar métodos informales de envío de dinero, con consecuencias en la seguridad financiera y riesgos de lavado de dinero. Por ahora, la votación está prevista antes del 4 de julio, fecha simbólica en el calendario político estadounidense.
Perspectivas inciertas para los migrantes
Para millones de migrantes, en particular mexicanos y centroamericanos, la aprobación de esta versión representa un riesgo económico real. Si bien la reducción al 1% suaviza el golpe, el principio mismo de gravar remesas es cuestionado por múltiples organismos internacionales.
Mientras continúa la discusión en el Senado, organizaciones civiles, académicos y autoridades mexicanas han intensificado su llamado a proteger estos flujos económicos que, en muchos casos, son el único sustento para familias enteras.
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