El Senado de la República aprobó la reforma en materia de amparo impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, con el objetivo de modernizar los juicios mediante herramientas digitales y agilizar procesos. Sin embargo, la oposición advirtió que los cambios dejarán a los ciudadanos en estado de indefensión frente al poder del Estado.
Reforma al amparo: un cambio de fondo
El debate se prolongó hasta la medianoche en el pleno del Senado, donde se discutió intensamente la reforma. Para el bloque oficialista, la iniciativa representa un avance en la justicia al cerrar espacios a la dilación procesal y frenar abusos de esta figura. En contraste, la oposición alertó sobre riesgos a los derechos ciudadanos.
La reforma establece modificaciones clave en el concepto de interés legítimo, al reconocer que puede ser individual o colectivo y que no necesariamente requiere que la lesión sea actual ni que el beneficio derivado del amparo sea directo.
Principales cambios en el amparo
Entre las disposiciones aprobadas destacan:
- Interés legítimo más amplio: ahora puede ser individual o colectivo, reconociendo la defensa de derechos difusos.
- Medidas fiscales más claras: los medios de garantía para suspender cobros fiscales se limitarán a billetes de depósito o cartas de crédito autorizadas.
- Plazos procesales extendidos: el tiempo para que jueces dicten sentencia en amparo indirecto pasó de 60 a 90 días.
- Suspensiones en materia penal: se amplió de tres a cinco días el plazo para que las personas quejosas presenten garantías.
- Sanciones a autoridades: se mantuvo la normativa vigente para no debilitar los mecanismos de cumplimiento.
Argumentos a favor de la reforma
Javier Corral, presidente de la Comisión de Justicia, defendió que la reforma “fortalece al juicio de amparo como escudo ciudadano frente al poder, pero cierra resquicios que han permitido abusos procesales que afectan al interés colectivo”.
Corral añadió que el amparo debe ser un recurso eficaz, no un mecanismo utilizado con fines de retraso, subrayando que la modernización permitirá procesos más ágiles y congruentes con la jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Críticas de la oposición
La reforma también recibió fuertes críticas. La diputada priista Carolina Viggiano denunció que los cambios al interés legítimo impedirán que colectivos defiendan causas ambientales como ríos o bosques, favoreciendo a grupos de poder.
“Esto abre la puerta a que las autoridades incumplan sentencias y a que los poderosos actúen sin límites”, señaló Viggiano, acusando que la iniciativa debilita al Poder Judicial y favorece la concentración de poder en el Ejecutivo.
Por su parte, la senadora del PAN, Guadalupe Murguía, recordó que el amparo nació para frenar los abusos de autoridad. Según dijo, esta reforma “no es pro persona, es pro autoridad”, pues blinda a las instituciones en lugar de fortalecer los derechos ciudadanos.
Movimiento Ciudadano también rechaza
El coordinador de Movimiento Ciudadano, Clemente Castañeda, criticó que la reforma carece de cambios sustanciales para hacer más accesible el juicio de amparo. Argumentó que no simplifica su tramitación, no fortalece a los tribunales ni plantea medidas de reparación efectivas.
Para MC, la reforma representa un retroceso en materia de justicia, al no acompañarse de recursos ni mecanismos para garantizar que los jueces puedan defender a los ciudadanos frente al Estado.
Modernización vs. contrapesos
El debate sobre la reforma al amparo refleja un choque entre dos visiones: la del oficialismo, que busca agilizar procesos y cerrar espacios a abusos legales; y la de la oposición, que advierte sobre una disminución de los contrapesos institucionales y el riesgo de autoritarismo.
La reforma fue aprobada con mayoría de votos del bloque oficialista y se prevé que en los próximos días sea turnada para su publicación en el Diario Oficial de la Federación.
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