El pleno del Senado de la República avaló en lo general las modificaciones al artículo 123 de la Constitución para reducir paulatinamente la jornada laboral a 40 horas, durante la sesión celebrada este jueves, donde con 121 votos a favor de manera unánime se aprobó el dictamen previamente avalado en comisiones, por lo que ahora la iniciativa se discutirá en lo particular.
Durante la discusión del proyecto, legisladores de oposición indicaron que votarían a favor, sin embargo, criticaron que no se establece que los trabajadores tienen dos días de descanso obligatorio a la semana. Además, también señalaron la ampliación de las horas extra permitidas para los trabajadores, pues señalaron que esa disposición beneficia a los empleadores y no a los trabajadores. También, acusaron que esta ampliación entraría en vigor en cuanto se apruebe la reforma, pero que la reducción de la jornada laboral sería hasta 2030, lo que puede ser perjudicial para los trabajadores.
Tras la votación en lo general, los senadores ahora discutirán las reservas al proyecto, que conforman la parte medular de la iniciativa. De acuerdo con el artículo transitorio aprobado, la jornada laboral se mantendrá en 48 horas en 2026; se reducirá a 46 horas en 2027, 44 horas en 2028, 42 horas en 2029 y llegará a 40 horas semanales en 2030.

El dictamen también precisa que por cada seis días de trabajo, las personas trabajadoras deberán contar con al menos un día de descanso con goce de salario íntegro, disposición que queda expresamente incorporada al texto constitucional. La reforma establece que cuando, por circunstancias extraordinarias, se incremente la jornada laboral, ese tiempo deberá pagarse con un 100 por ciento adicional sobre el salario de las horas ordinarias.
Asimismo, se fija que el trabajo extraordinario no podrá exceder de 12 horas a la semana, las cuales podrán distribuirse en hasta cuatro horas diarias durante un máximo de cuatro días. En caso de superar ese límite, la persona empleadora estará obligada a pagar un 200 por ciento adicional sobre el salario ordinario. Las comisiones avalaron una modificación para incorporar lenguaje inclusivo en el dictamen y precisar que las personas menores de 18 años no podrán laborar tiempo extraordinario, corrección que ajusta la redacción original del proyecto.
La gradualidad de la reforma fue uno de los puntos más debatidos durante la discusión en el pleno. Legisladores de oposición advirtieron que el plazo de cinco años para alcanzar las 40 horas semanales resulta excesivo, especialmente porque la ampliación del límite de horas extra será aplicable de manera inmediata una vez que la reforma entre en vigor. Senadoras y senadores del PAN, PRI y Movimiento Ciudadano coincidieron en señalar que esta asimetría beneficia al sector patronal en detrimento de los derechos laborales.
El senador Ricardo Monreal, coordinador de Morena, defendió el carácter gradual de la reforma al argumentar que se trata de un ajuste progresivo que permitirá a las micro, pequeñas y medianas empresas adaptar sus estructuras operativas y financieras sin poner en riesgo la estabilidad laboral. Señaló que experiencias internacionales demuestran que las reducciones abruptas de jornada pueden derivar en afectaciones al empleo formal.
En sentido contrario, la senadora Alejandra Barrales, de Movimiento Ciudadano, sostuvo que la gradualidad no encuentra justificación técnica ni económica, y que la reforma debió establecer desde su entrada en vigor la jornada máxima de 40 horas. Cuestionó que mientras otros países avanzan hacia modelos de reducción de tiempo de trabajo, México mantenga plazos que dilatan el reconocimiento pleno del derecho.
El dictamen aprobado en lo general mantiene en 48 horas la jornada semanal durante 2026, primer año de vigencia de la reforma. La reducción será de dos horas por año a partir de 2027, hasta alcanzar las 40 horas en 2030. Ningún grupo parlamentario presentó propuestas para acelerar los plazos durante la discusión en comisiones, aunque se espera que algunas reservas busquen modificar el calendario de implementación.
En materia de horas extra, la reforma incrementa de 9 a 12 el número de horas extraordinarias permitidas por semana. El texto original de la iniciativa contemplaba un límite de 8 horas, pero durante el proceso legislativo en comisiones se amplió el margen. Senadores del PT y PVEM respaldaron la modificación al señalar que responde a solicitudes de sectores productivos que operan bajo esquemas de demanda variable.
El dictamen incorpora además la prohibición expresa de que personas menores de 18 años realicen trabajo extraordinario, una modificación impulsada por la Comisión de Derechos Humanos del Senado. El ajuste de lenguaje inclusivo también modificó la redacción de diversos párrafos del artículo 123 para sustituir el término «trabajador» por «persona trabajadora» en concordancia con las recomendaciones de la Convención Nacional de Armonización Legislativa.
La reforma al artículo 123 constitucional deberá ser votada en lo particular en los próximos días. Una vez agotada la discusión de reservas, el dictamen será turnado a la Cámara de Diputados para continuar con el proceso legislativo. Al tratarse de una modificación constitucional, requerirá la aprobación de las dos terceras partes del Congreso de la Unión y, posteriormente, de al menos 17 congresos estatales.
Organizaciones sindicales y colectivos de la sociedad civil han manifestado su respaldo a la reforma, aunque han expresado reservas sobre los plazos de implementación y el incremento del límite de horas extra. Durante las últimas semanas, diversas centrales obreras realizaron foros y mesas de diálogo con legisladores para expresar sus propuestas de modificación, algunas de las cuales fueron incorporadas parcialmente al dictamen.
El sector empresarial, a través del Consejo Coordinador Empresarial y la Confederación Patronal de la República Mexicana, se pronunció a favor de la gradualidad y del ajuste al límite de horas extraordinarias. Representantes patronales advirtieron que una reducción abrupta de la jornada sin esquemas de flexibilidad podría generar presiones inflacionarias y afectar la competitividad de las empresas mexicanas frente a socios comerciales.
La reforma al artículo 123 representa una de las modificaciones laborales más relevantes desde 2012, cuando se aprobó la reforma en materia de subcontratación. La jornada laboral de 48 horas se mantiene vigente desde la expedición de la Constitución de 1917, con excepción de sectores específicos que han logrado condiciones superiores mediante contratación colectiva.
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