El Senado de la República de México aprobó por unanimidad, con 110 votos a favor, cinco en contra y dos abstenciones, el dictamen que reforma los artículos 4 y 5 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Esta reforma prohíbe de manera tajante el uso, producción y distribución de cigarrillos electrónicos, vapeadores, y precursores químicos, además de fortalecer la lucha contra el uso ilícito del fentanilo y otras drogas sintéticas.
La reforma, que fue inicialmente aprobada en la Cámara de Diputados, establece sanciones severas para todas las actividades relacionadas con los dispositivos de vapeo y cigarrillos electrónicos, así como para la producción y distribución de sustancias tóxicas y fentanilo. Este dictamen tiene como principal objetivo proteger la salud de los ciudadanos mexicanos al eliminar el riesgo que representa el consumo de estos productos y sustancias ilegales.
Con la modificación al artículo 4, la reforma incorpora el compromiso del Estado para garantizar el derecho a la salud de todos los mexicanos, lo que incluye la prohibición total de los cigarrillos electrónicos, los vapeadores y cualquier dispositivo relacionado. Además, se establece que la ley sancionará la producción, distribución y comercialización de estos dispositivos, así como de sustancias tóxicas y precursores químicos utilizados en la fabricación de drogas ilícitas.
Por otro lado, el artículo 5 de la Constitución también ha sido modificado para especificar que quedan prohibidas todas las actividades profesionales, comerciales o laborales relacionadas con los cigarrillos electrónicos, el vapeo, y la manipulación de drogas sintéticas y fentanilo. De esta manera, se refuerzan las restricciones sobre el uso y comercio de estas sustancias y productos nocivos para la salud.
La reforma responde a la creciente preocupación sobre los riesgos que representan el fentanilo y los dispositivos de vapeo para la salud de la población, especialmente en jóvenes. El fentanilo, una potente droga sintética que ha causado miles de muertes en diversas partes del mundo, ha llegado a México a través de redes de tráfico de drogas, mientras que los vapeadores y cigarrillos electrónicos se han popularizado entre adolescentes, a pesar de los estudios que alertan sobre sus efectos perjudiciales a largo plazo.
