El presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, se mantuvo firme en su cargo durante su primera comparecencia pública tras la tragedia provocada por la DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) del 29 de octubre, que dejó un saldo de 216 muertos, 16 desaparecidos y miles de damnificados. A pesar de las intensas presiones tanto desde la oposición local como del gobierno español, Mazón no presentó su dimisión. En su intervención, reconoció los errores en la gestión de la crisis y pidió disculpas, pero sostuvo que no eludiría sus responsabilidades.
Una de las principales críticas hacia Mazón fue su tardía respuesta ante la emergencia. El día de la tragedia, Mazón estaba en una comida con un periodista y no se incorporó al comité de crisis hasta pasadas las 7 de la tarde, cuando ya varios ríos se habían desbordado y pueblos enteros pedían auxilio. Aunque el presidente valenciano reconoció que la respuesta no fue la más eficaz, responsabilizó a distintos organismos por los fallos en la gestión. Mencionó, entre otros, a la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) y a la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), acusando la falta de alertas oportunas sobre el riesgo de desbordamiento.
Las reacciones a la comparecencia de Mazón fueron contundentes. La ministra de Ciencia y líder del socialismo valenciano, Diana Morant, exigió al Partido Popular (PP) que destituyera a Mazón y nombrara a un presidente con perfil técnico para liderar la reconstrucción de las zonas afectadas. Morant subrayó que no se trataba de convocar elecciones, sino de abordar con urgencia los problemas derivados de la crisis y la respuesta gubernamental. Afirmó que la coalición con Vox había dejado en evidencia la falta de capacidad de gestión ante emergencias, lo que hizo necesario un cambio en la presidencia para asegurar una respuesta eficaz.
El partido Compromís, de izquierda nacionalista valenciana, también mostró su desacuerdo con Mazón. El líder Joan Baldoví calificó de “decepcionante” la comparecencia del presidente, criticando su falta de información sobre las horas más cruciales de la tragedia. Baldoví cuestionó dónde estuvo Mazón durante la tarde del 29 de octubre y por qué no se emitió una alerta a tiempo, lo que podría haber salvado muchas vidas. La falta de respuestas claras sobre su accionar fue uno de los puntos más señalados por la oposición.
Mazón reconoció que hubo fallos en la gestión de la emergencia, especialmente en lo relacionado con la información y las alertas tempranas. Atribuyó la tragedia a la falta de información oportuna sobre el desbordamiento del barranco del Poyo, origen del desastre. El presidente valenciano también explicó que el protocolo de respuesta no estaba preparado para un evento de tal magnitud, señalando que la catástrofe superó las previsiones de Aemet, que solo contemplaban lluvias torrenciales, no una barrancada.
Aunque Mazón no dimitió, anunció que implementará cambios en su gobierno, incluyendo la creación de una nueva vicepresidencia para la recuperación y una consejería de Emergencias e Interior. Sin embargo, la presión sobre él sigue siendo fuerte, tanto a nivel local como nacional. Las críticas por su tardanza en reaccionar y la falta de liderazgo durante la crisis siguen siendo el centro del debate político, lo que pone en entredicho su capacidad para liderar la reconstrucción de las áreas devastadas.
