La noche del miércoles se convirtió en una pesadilla para los habitantes de Kiev. Más de 70 misiles y 145 drones rusos cayeron sobre la capital de Ucrania. Aunque las defensas ucranianas lograron interceptar 112 proyectiles, al menos 13 zonas fueron gravemente afectadas.
El barrio de Sviatozhin, en el oeste de Kiev, fue el más golpeado. Viviendas destruidas, calles destrozadas y una población aterrorizada resumen el impacto. Los servicios de emergencia siguen trabajando entre los escombros.
Inicialmente se reportaron ocho víctimas mortales. Sin embargo, con el paso de las horas, las autoridades ucranianas elevaron la cifra a 10 muertos y 90 heridos. Los equipos de rescate hallaron otro cuerpo sin vida entre los restos de una infraestructura colapsada.
Este ha sido uno de los ataques más intensos sobre Kiev en los últimos meses. La capital resistió con valentía, pero la magnitud del asalto dejó huellas imborrables. Rusia intensifica su ofensiva, mientras Ucrania refuerza sus defensas aéreas y pide mayor apoyo internacional.
Prospectiva: Este ataque podría marcar el inicio de una nueva fase de escalada en el conflicto. Ucrania necesitará más ayuda militar y humanitaria para enfrentar futuras ofensivas. La comunidad internacional observa con atención el desarrollo de esta guerra que no da tregua.
