Las relaciones entre Rusia y Estados Unidos han experimentado un aumento en la tensión después de que Rusia exigiera a Washington compartir cualquier información sobre el reciente atentado en una sala de conciertos cerca de Moscú.
Tras el ataque, que dejó varias víctimas, el ex presidente ruso Dmitry Medvedev amenazó con destruir «sin piedad» a altos funcionarios ucranianos si se vincula al «régimen de Kiev» con el incidente, calificándolos de «terroristas».
La Casa Blanca ha declarado que no existen evidencias que sugieran la implicación de Ucrania en el ataque. Sin embargo, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, Maria Zakharova, ha cuestionado las bases de estas afirmaciones y ha instado a Washington a compartir cualquier información relevante que posea.
Este intercambio refleja el creciente conflicto entre Rusia y Ucrania, así como la continua tensión entre Rusia y Estados Unidos.
