Alessandra Rojo de la Vega, quien hasta el fin de semana pasado se consideraba la alcaldesa electa de Cuauhtémoc, ha denunciado oficialmente al magistrado presidente del Tribunal Electoral de la Ciudad de México (TECDMX), Armando Ambriz Hernández. La queja presentada por Rojo de la Vega se dirige al órgano interno de control del TECDMX y a otras instancias como la Comisión de Justicia del Senado y la Comisión de Derechos Humanos, alegando que el comportamiento de Ambriz Hernández ha cruzado la línea hacia el hostigamiento y el abuso.
Rojo de la Vega acusa a Ambriz Hernández de actuar de manera desproporcionada y parcial, subrayando que su conducta ha sido una forma de acoso político. En su declaración, Rojo de la Vega sostuvo que las acciones del magistrado no solo han sido inapropiadas, sino que también han utilizado el marco de la violencia política de género para deslegitimar su candidatura. “Estamos enfrentando una situación donde la lucha feminista y los principios de justicia se han convertido en herramientas de manipulación para socavar el resultado electoral”, expresó con indignación.
La controversia se intensificó cuando Ambriz Hernández utilizó su voto de calidad en una sesión del tribunal el sábado para desempatar la votación, anulando así la elección en Cuauhtémoc. La decisión se basó en una presunta violencia política de género, como había solicitado Catalina Monreal, candidata de Morena. Este mismo voto de calidad había sido utilizado previamente por Ambriz Hernández para solicitar un recuento total de los votos en la demarcación.
Pese a que tanto la Sala Regional como la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) habían revertido la decisión inicial del TECDMX, la reciente resolución ha causado un revés significativo para Rojo de la Vega. La exalcaldesa electa consideró que el uso de estos mecanismos legales para anular la elección y cuestionar su legitimidad está profundamente relacionado con la supuesta cercanía de Ambriz Hernández con la familia Monreal.
Rojo de la Vega, quien había obtenido una victoria electoral contundente el 2 de junio con una diferencia de más de 12 mil votos, lamenta que su éxito se haya visto empañado por lo que ella considera una manipulación política. En su opinión, la utilización del concepto de violencia política de género en su contra es una burla a la lucha real por los derechos de las mujeres, y ha expresado su frustración con el sistema que, según ella, favorece intereses personales por encima de la voluntad popular.
El domingo, Rojo de la Vega recibió la notificación de la decisión del TECDMX, que invalidó su constancia de mayoría como alcaldesa electa y la inscribió en el padrón de violentadores de mujeres, impidiéndole la posibilidad de postularse nuevamente en el futuro. Esta decisión ha sido recibida como un golpe durísimo en su carrera política y ha generado una ola de apoyo y solidaridad de sus simpatizantes.
Con 72 horas para presentar su impugnación ante la Sala Regional del TEPJF, Rojo de la Vega está decidida a luchar contra lo que considera un abuso de poder. La exalcaldesa electa enfrenta lo que percibe como una batalla contra la maquinaria del Estado.
