En la historia de las matemáticas pocas veces se han presentado controversias o discusiones tan acaloradas como aquella en la que se encontraron Isaac Newton y Gottfried Leibniz, creadores del Cálculo Infinitesimal a finales del siglo XVII.
El cálculo, diferencial e integral, se convirtió en un parteaguas en las ciencias y en particular en las matemáticas, con aplicaciones tan variadas que incluso en nuestros días se estudia en el tronco común del nivel medio superior, por su uso extendido en las ingenierías pero también en algunas otras carreras de las diferentes áreas del conocimiento.
Su invención se le atribuye en principio a Newton, sin el cual no podría haber justificado su trabajo que revolucionó la Física, con el desarrollo de la mecánica clásica, pero también se le atribuye a Leibniz, quién desarrolló por su parte métodos para calcular la pendiente de una tangente a una función mediante aproximaciones de secantes y el área bajo la curva de una gráfica de una función, métodos principalmente geométricos con la incorporación del álgebra.
El problema principal fue que Newton publicó de manera tardía sus descubrimientos, a pesar de haberlos realizado antes que Leibniz, con lo cual su autoría quedaba en duda. Esto se sumó al resto de diferencias entre Ingleses y la Europa continental, con lo que las discusiones entre ellos pasaban también por el ámbito académico.
Después de más de quince años de discusiones, el saldo fue declarar a Newton como el descubridor de esta nueva disciplina matemática mientras que Leibniz terminó su vida casi en el olvido, pero esto no representa una victoria total. Hay que recordar de Leibniz y Newton también dedicaron su vida a otras áreas del conocimiento.
Leibniz fue un filósofo prolífico, usualmente estudiado junto a Descartes y Spinoza como la triada de los racionalistas, a la par de su vida como jurista. Sus ideas del “infinito”, concepto que permea al mismo cálculo, junto con otros conceptos relativamente nuevos en sus tiempos, dieron lugar a lo que hoy llamamos Lógica, como estructura híbrida de la filosofía y las matemáticas. También contribuyó a la formación del álgebra lineal y la notación que se utiliza en el cálculo, por su mayor facilidad, es la que él desarrolló.
Newton se dedicó también a la química, aunque en su forma de alquimia pues aún no se desarrollaba de manera diferente, mientras que tiene también escritos en relación a la alquimia Hermética como escuela filosófica, aquella para la cual el objeto que se puede transformar es el mismo hombre, mediante el trabajo, estudio y disciplina. Cómo teólogo escribió más aún que como física, se calcula que de unos tres millones de palabras en sus trabajos un millón corresponden a la física mientras que un millón cuatrocientos mil palabras las dedicó a la teología.
Esto nos da una idea más amplia de la competencia entre ellos competencia en la que realmente no participaron pero fueron los objetos de la misma, con filósofos y científicos discutiendo entre ellos para ver quién era el ganador, de hecho entre Leibniz y Newton existía comunicación en la cual se compartían trabajos y opiniones de los mismos, sin rivalidad. Ambos son recordados como unos de los más grandes en diferentes áreas del conocimiento, de la física, las matemáticas y la filosofía. Ambos contribuyeron a la grandeza de la humanidad, dando enormes impulsos en las áreas antes expuestas y ambos siguen siendo estudios dos por dichas contribuciones.
Cómo pequeña venganza involuntaria, en la casa donde nació Newton se inscribieron dos símbolos sobre la puerta principal para recordar su descubrimiento del cálculo, pero estos símbolos son los que propuso Leibniz, acaso sin haberlo sabido las personas que lo hicieron.
¿Podríamos entonces establecer un empate técnico?
Joel Nava Lara
Doctor en Ciencias Físico Matemáticas
