La organización Sélvame del Tren difundió imágenes que muestran trabajos de refuerzo en estructuras del Tramo 5. Estas labores se realizan en zonas donde el suelo está compuesto por roca caliza, una de las más frágiles de la región.
De acuerdo con los reportes, los pilotes colocados para sostener la vía ferroviaria presentan hundimientos. Esto ocurre principalmente en áreas donde existen cenotes y sistemas de cavernas subterráneas.
El activista José Urbina advirtió que estas maniobras evidencian problemas estructurales. Señaló que las columnas podrían estar cediendo por el peso de la obra y la inestabilidad del terreno.
“Están reparando porque seguramente se está hundiendo”, afirmó.
Las imágenes también muestran presencia de personal militar realizando trabajos de apuntalamiento. Sin embargo, la Secretaría de la Defensa Nacional indicó que no cuenta con reportes oficiales sobre estas fallas.

Suelo frágil y perforaciones masivas agravan el riesgo
Especialistas han advertido que el suelo de la región es altamente vulnerable. La roca caliza, característica de la Península de Yucatán, contiene múltiples cavidades y ríos subterráneos.
El ingeniero civil Wilberth Esquivel explicó que la perforación masiva para instalar pilotes pudo generar microcolapsos. Esto afecta la estabilidad del terreno y compromete la seguridad de la infraestructura.
Además, el sistema de cuevas y cenotes funciona como un ecosistema delicado. Cualquier alteración puede tener efectos en cadena, tanto en la estructura como en el medio ambiente.
El Tramo 5 del Tren Maya fue modificado para atravesar la selva. Este cambio implicó la instalación de miles de pilotes a gran profundidad, lo que aumentó el riesgo en una zona geológicamente compleja.
Antecedentes de daños ambientales en el proyecto
Las alertas sobre el impacto ambiental no son nuevas. Desde 2024, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente reconoció daños en cenotes y ríos subterráneos derivados de la obra.
A pesar de esto, el proyecto continuó tras ser declarado de seguridad nacional. Esta decisión permitió acelerar su construcción y limitar algunos procesos de evaluación ambiental.
Activistas han denunciado contaminación del agua y corrosión en estructuras. También señalan falta de supervisión en diversas etapas del proyecto.
Estas condiciones han generado preocupación entre expertos y organizaciones civiles.
Deterioro estructural y riesgo a futuro
En 2026, investigaciones periodísticas señalaron que el Tramo 5 Sur presenta deterioro crítico. Se detectó corrosión en columnas de acero en contacto con el acuífero.
El problema se agrava porque el cemento utilizado no selló correctamente en la roca caliza. Esto provocó filtraciones y dispersión de sedimentos en el sistema de agua dulce.
Buzos y especialistas han advertido que la vibración de los trenes podría agravar el daño. Incluso no descartan un posible colapso en zonas del sistema de cavernas.
Además, el costo del proyecto, que supera los 500 mil millones de pesos, ha incrementado el nivel de exigencia pública sobre su funcionamiento y seguridad.
El Tren Maya se suma a otras obras cuestionadas por su viabilidad. Entre ellas destacan el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles y el Tren Interoceánico.
El caso abre un nuevo frente de debate sobre la seguridad y viabilidad del Tramo 5. Mientras autoridades minimizan los reportes, las evidencias y antecedentes mantienen la preocupación. El desarrollo de la obra y sus posibles impactos seguirán bajo observación en los próximos meses.
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