La trampa del esfuerzo: responsabilidad y resultados en The Speed of Trust
Estaba en la universidad en clases extra de inglés y alguien dejó en una banca, un libro llamado: En The Speed of Trust, Stephen M.R. Covey,(recuerden que en el 2007 no había grupos de Whats App) pregunté y lo devolví a un maestro y una semana después nadie lo había reclamado, por lo que pedí leerlo como parte de una tarea.
Hace un par de semanas lo releí por insomnio y descubrí una joya que, si bien suena simple, tiene implicaciones profundas: la confianza no solo acelera procesos, sino que también define el tipo de resultados que alcanzamos. Ahora, ¿qué pasa cuando esta confianza no está orientada a los resultados reales, sino a la mera apariencia de estar ocupado? Aquí es donde el libro toca un nervio delicado: la responsabilidad por los resultados.
Vivimos en un mundo donde parecer ocupado es un símbolo de estatus. Si llenas tu agenda de juntas inútiles y te ves estresado, la gente asume que eres productivo. Covey, sin embargo, plantea una narrativa distinta: la confianza efectiva está ligada al cumplimiento de promesas, y eso, spoiler alert, no tiene nada que ver con cuántas horas pasas “echándole ganas”. La cultura del hustle es un espejismo moral. Nos hemos comprado esta idea de que el esfuerzo per se es valioso, cuando en realidad es un medio, no un fin.
Covey establece que uno de los pilares de la confianza es la “responsabilidad por los resultados”. Esto significa que no basta con intentarlo; tienes que cumplir. Aquí viene el golpe bajo: a veces, estamos más preocupados por lucir responsables que por serlo realmente. Es más fácil justificar una tarea fallida diciendo “hice mi mejor esfuerzo” que admitir que no se logró lo que importaba. Si el esfuerzo contara, ya todos tendríamos doctorados por aguantar la vida adulta.
El problema de enfocarse en el esfuerzo es que genera un círculo vicioso. Cuanto más celebramos el estar ocupado, más desconfiamos de los resultados reales. La confianza baja cuando la gente percibe que el sistema premia la actividad en lugar del impacto. Por ejemplo, en una organización, puedes encontrar al clásico “maestro del PowerPoint”: la persona que siempre está en juntas, siempre está hablando, pero nunca mueve la aguja en los indicadores importantes. Su trabajo parece sólido, pero no genera confianza porque al final del día, no hay resultados concretos.
Ahora bien, esto no es solo un problema organizacional, sino cultural. Como sociedad, nos encanta premiar las historias de esfuerzo épico. Celebramos al emprendedor que no duerme, pero ignoramos al que silenciosamente cumple sus objetivos. Podríamos replantear un cambio de paradigma: en lugar de obsesionarnos con cómo alguien hace las cosas, debemos enfocarnos en lo que logra. Y ahí está la clave de la responsabilidad por los resultados.
Esto nos lleva a una pregunta incómoda: ¿realmente estamos construyendo confianza cuando nos enfocamos en aparentar? Porque la confianza verdadera —esa que Covey defiende como el “lubricante” del éxito— no se basa en cuánto trabajas, sino en tu capacidad para entregar lo prometido. Aquí es donde entra el análisis: ¿Cómo pasamos de una cultura de hustle a una de resultados?
Primero, Covey sugiere la claridad. No puedes ser responsable de algo que no está claramente definido. Es decir, si tu jefe o tu cliente no sabe exactamente qué esperar de ti, lo más probable es que termines trabajando más para compensar esa falta de dirección. Segundo, habla de la rendición de cuentas: aceptar, sin excusas, cuando las cosas no salen como deberían. Este es otro antídoto contra la obsesión por el esfuerzo; al final, si fallaste pero lo reconoces y ajustas, la confianza puede incluso crecer.
The Speed of Trust nos da un golpe de realidad: la responsabilidad no se mide en horas trabajadas, en cuánto te estresas o a cuántas juntas asistes. Se mide en resultados. La invitación es clara: dejemos de confundir actividad con impacto y comencemos a construir confianza basada en logros reales. Porque la vida no es un concurso de a ver quién se ve más ocupado; es un reto de a ver quién entrega. Y eso, es lo que realmente importa.
Oliver Cardoso | Recursos Humanos | Desarrollo Organizacional | Desarrollo Humano
Trabajando de forma remota en un día inhábil
