Una ola de protestas y acciones de desobediencia civil se extendió este viernes por decenas de ciudades de Estados Unidos, exigiendo el cierre de la agencia de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) tras los tiroteos fatales de los agentes federales contra los ciudadanos Alex Pretti y Renee Good en Mineápolis, Minnesota. Las movilizaciones, convocadas bajo el lema «No al trabajo. No a la escuela. No a las compras. Dejen de financiar al ICE», se registraron en al menos 250 localidades de 46 estados, desde marchas estudiantiles hasta concentraciones frente a edificios federales, en respuesta a lo que los organizadores califican como un «reinado de terror» de la agencia.
El punto de ignición de la jornada de protesta fue Mineápolis, donde alrededor de 50 maestros y personal escolar marcharon en un vecindario cercano a los lugares donde fallecieron Good (el 7 de enero) y Pretti (el sábado pasado). Los manifestantes, portando carteles y utilizando megáfonos, corearon consignas para que los oficiales federales de inmigración abandonen la ciudad. Un profesor, que prefirió mantener el anonimato, declaró que el objetivo era «enviar un mensaje al resto del país para que se organicen y resistan, porque es posible que la agresiva invasión de los agentes federales les toque a ellos después».

Simultáneamente, cientos de personas se congregaron frente al Edificio Federal Bishop Henry Whipple en las afueras de Mineápolis, desafiando el frío gélido. Tras escuchar discursos de líderes religiosos, un grupo avanzó hacia el área restringida de la instalación, enfrentándose verbalmente a una línea de agentes del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), a quienes exigieron que «renuncien a sus trabajos» y «salgan de Minnesota». La protesta se disolvió parcialmente luego de que la policía local advirtiera con arrestos por obstrucción vial.
La convocatoria, centralizada en el sitio web nationalshutdown.org, trascendió las fronteras de Minnesota. En Michigan, decenas de estudiantes de Groves High School en Birmingham realizaron una caminata de 1.6 kilómetros hasta un distrito comercial local, recibiendo bocinazos de apoyo de conductores. Logan Albritton, un estudiante de último año de 17 años, explicó su participación: «Estamos aquí para protestar contra el ICE y lo que hace en todo el país, especialmente en Minesota. No es correcto tratar a nuestros vecinos y a nuestros compatriotas de esta manera».
El impacto fue particularmente notable en el sistema educativo. En Colorado, las escuelas públicas del distrito de Aurora cerraron debido a la gran ausencia prevista de profesores y alumnos, en una comunidad que fue blanco de intensas redadas el año pasado. En Tucson, Arizona, al menos 20 escuelas cancelaron clases ante la expectativa de ausencias masivas. En Georgia, se organizaron salidas simbólicas de clases en 90 institutos de secundaria. Incluso en Maine, donde la senadora Susan Collins anunció que el ICE está revisando sus tácticas, residentes se reunieron frente a una iglesia en Portland con carteles que decían “No ICE for ME”.

La jornada de protesta encontró un eco cultural potente en la figura de Bruce Springsteen. El rockero, de 76 años, presentó en vivo su nueva canción Streets of Minneapolis durante un concierto benéfico en la ciudad, organizado por el exguitarrista de Rage Against the Machine, Tom Morello. Springsteen reveló que compuso la pieza el sábado pasado, tras enterarse de la muerte de Alex Pretti, y la grabó en los días siguientes. «Escribí esta canción el sábado, la grabé ayer y la presento hoy a ustedes en respuesta al terror de Estado que se está ejerciendo sobre la ciudad de Mineápolis», declaró el artista en sus redes sociales.
La letra de la canción, disponible en plataformas de streaming, es directa y condenatoria: «Los matones federales de Trump le dieron una paliza/En la cara y en el pecho/Luego oímos los disparos/Y Alex Pretti yacía en la nieve, muerto». El estribillo, sombrío y evocador, canta: «Oh nuestra Mineápolis, oigo tu voz/Llorando a través de la niebla sangrienta/Recordaremos los nombres de aquellos que murieron/En las calles de Mineápolis». Springsteen, conocido por su filiación demócrata y su historial de críticas a la administración Trump, colaboró en el evento con Morello, quien lo animó a ser más contundente en su mensaje.

Las muertes que detonaron esta crisis ocurrieron en el contexto de operativos del ICE en Mineápolis. Renee Good fue abatida el 7 de enero, y Alex Pretti, un enfermero que según testigos grababa una de estas operaciones, fue disparado el sábado pasado. Estos incidentes han avivado un debate nacional sobre los protocolos de uso de la fuerza de la agencia y la naturaleza de sus redadas en comunidades urbanas. La respuesta federal ha incluido la apertura de investigaciones por parte del FBI y del Departamento de Justicia, pero esto no ha calmado la indignación pública.
La escala geográfica de las protestas del viernes sugiere que el descontento se ha nacionalizado, transformando incidentes locales en un símbolo de un rechazo más amplio a las políticas de inmigración de la administración actual. Los organizadores prometen mantener la presión, utilizando tácticas de paralización económica y disruptivas, mientras exigen una rendición de cuentas por las muertes y, en última instancia, la desmantelación del ICE. El movimiento parece haber encontrado una poderosa conjunción entre el activismo de base, la participación juvenil y el apoyo de figuras culturales influyentes, configurando un desafío social y político de magnitud considerable en las semanas previas a nuevos posibles enfrentamientos.
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